Infinitos Monos

Consejos para escritores + Cómo escribir un libro

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Escribir una novela sin morir en el intento
Escribir una novela sin morir en el intento

Escribir una novela sin morir en el intento

Muchos escritores, sobre todos los que empiezan, a menudo creen que escribir una novela es sentarse con un lápiz/bolígrafo/teclado y ponerse a desarrollar su historia. A escribirla, no a prepararla. Para escribir una novela, todos pensamos que se empieza por el capítulo uno, así que, se colocan en su cuarto de escribir y empiezan con ella. Y durante varios capítulos les va bien, pero llega un momento, en el que se dan cuenta de que no pueden seguir. Porque no recuerdan cómo iba vestido el protagonista, porque no saben quién es el personaje que aparece en el primer capítulo o porque sus personajes se han rebelado y lo están mirando con cara de pocos amigos porque no quieren entrar al edificio que toca entrar…

¿Te suena?

Me apostaría algo a que sí.

¿Y sabes por qué te pasa?

Porque no has madurado tu idea.

Me gusta poner el ejemplo de la pintura, porque acudo a clases y, aunque parezca mentira, me ha enseñado mucho sobre la creación, que puede extrapolarse a cualquier disciplina artística. El caso es, que en pintura o dibujo, nos colocan una figura que debemos plasmar en el papel. Y antes de empezar la obra definitiva, tenemos que aprender cómo es, cada sombra, cada curva, ángulo, volumen… conocerla en todas sus facetas. Y una vez la conocemos, es cuando la dibujamos, y como hemos aprendido cómo es, podemos no sólo plasmarla tal como es, la podemos dibujar como nosotros la vemos, lo que le añade un gran valor artístico al resultado.

Dibujar se parece mucho a escribir

Y si piensas, que se conoce la figura que tenemos que pintar, mirándola, estás muy equivocado. Por supuesto, la miramos, pero para conocerla, la dibujamos en bocetos más o menos elaborados. En esos bocetos no utilizamos las técnicas artísticas, sólo trazamos líneas y sombras, para comprender cómo funciona la luz en ella y los reflejos y luces. Después de varios bocetos, ya empezamos a entender cómo es en realidad y es cuando se saca el papel de calidad (y caro), afilamos los lápices buenos (un dibujo a grafito, lleva varios lápices de grafito, sí, todos del mismo color pero con diferente intensidad, no vale con un HB) y empezamos a usar las técnicas que hemos aprendido sobre el dibujo.

Como ves, para dibujar, no sirve con sentarse y ponerse a realizar el trabajo. Antes hacemos un estudio previo mediante bocetos, donde podemos ver qué nos funciona para plasmar lo que vemos en la figura que vamos a reproducir. Incluso los bocetos pueden ser de diferentes ángulos, para encontrar el que más nos gusta.

Con la escritura es lo mismo. Por supuesto que te puedes poner a escribir desde el minuto uno, pero te encontrarás con todas las dificultades que el trabajo previo va a desechar. Necesitas saber muy bien lo que estás haciendo y tener muchas tablas como escritor para poder siquiera plantearte algo así. En un relato corto, es más fácil, pero en una novela… mejor no te veas en esas, créeme, que sé de lo que hablo.

Hay que empezar a trabajar en una novela antes de ponerse a escribir

Mi primera novela la empecé de esa forma. El resultado: una novela de seiscientas páginas que no cuadraba. Había tramas inconclusas, personajes inútiles, historias aburridas… un desastre que dudo pueda arreglar algún día. La única solución sería empezarla de nuevo, planificándola bien, esta vez.

Como ves, escribir una novela es un trabajo que comienza con la planificación. Vamos a ver una lista de cosas que evitarás si preparas bien tu historia antes de ponerte a escribir:


I/ Tus personajes serán más sólidos

Si antes de ponerte a escribir, trabajas bien tus personajes, descubrirás que todo es mucho más fácil. Los vas a conocer como si fueran amigos tuyos, sabrás cómo se comportan y cómo se enfrentan a los problemas antes de que los encaren.

Verás si su historia, dentro de tu historia, encaja y es lo que quieres mostrar a tus lectores. Y si no te gusta o convence, estarás a tiempo de evitar el error de introducirlo en tu trama.

Cada vez que dudes sobre ese personaje, podrás acudir a tus apuntes y ver qué no encaja o qué deberías hacer para que así fuera.

II/ Tu trama será fuerte

La trama es el esqueleto de tu obra, los cimientos, y como tal, debería ser la base de la misma. Si no la creas antes de escribir, se irá cimentando a medida que tu historia avance y si llegas a un punto muerto, habrás trabajado de más y perdido un montón de tiempo. Y al volver atrás, para corregir el error, te costará enlazar lo que tenían escrito con lo que tienes que cambiar. Eso te provocará frustración y es muy probable que hartazgo. Tendrás ganas de abandonar tu obra.

Sin embargo, trabajando duro antes de escribir, tu trama será un esqueleto sólido y perfecto sobre el que tu historia se sostendrá fuerte. Tendrás los cimientos perfectos y tu historia brillará con luz propia. Y cada capítulo estará sólidamente construido.

III No sufrirás el temido bloqueo del escritor

Muchas veces confundimos la inspiración con el bloqueo. No es lo mismo. La inspiración es lo que hace todo más fácil. La que convierte lo normal, en perfecto. Pero, no es necesario estar inspirado para escribir, es preferible, claro, pero no indispensable. Imagina que sólo pudieras escribir inspirado. ¿Cuántas veces al mes te sientes así? Tardarías años o décadas en terminar tu obra.

Olvida esa parte tan romántica del escritor. El escritor de verdad tiene que ser capaz de escribir todos los días, sin excusas. Eso sí, habrá días que tus dedos vuelen sobre el teclado y otros en los que parezca que se te acaba el combustible. La vida es así y hay que asumirlo.

Planificar todo bien, antes de escribir, te hará la vida mucho más fácil.

IV Tendrás una visión completa de tu obra desde el principio

Esto es mucho más importante de lo que puedas pensar. Poder ver el esquema de tu novela antes de escribir, tendrá como resultado saber qué funciona y qué no, qué orden debería tener la acción en tu historia y saber la mejor forma de contarla. A lo mejor descubres que funcionaría mejor si la cuentas en otro orden. O, hasta es posible, que descubras que deberías contarla desde un personaje determinado, en lugar de usar un narrador externo.

Hay varias formas de seguir este paso. Puedes hacer un pequeño esquema en una hoja, utilizar una hoja de cálculo para escribir en cada casilla la evolución de tu historia, incluso puedes utilizar una pared, para poner carteles con la evolución de tu historia. Hay muchas formas. Encuentra la que se adapte a ti y disfruta viendo tu historia desde fuera.

V No necesitarás escribir tu novela en un período corto de tiempo

Ser escritor, a veces, no es nuestro principal trabajo (ojalá, ¿verdad?). Si tienes poco tiempo para escribir, tu novela se va a eternizar. Y si no la tienes bien preparada, eso puede jugar en tu contra. Sin embargo, si has trabajado bien en su preparación, vas a tener siempre un hilo que seguir.

También es posible, que te veas obligado a dejarla aparcada unos meses. Imagina retomarla sin haber realizado un trabajo previo, no te acordarías de nada (yo lo sé, tú lo sabes… aunque a veces no queremos verlo).

Planificar tu novela no le va a quitar espontaneidad a tu obra, ni magia. Todo lo contrario, vas a tener libertad creativa total, porque ya no tienes que preocuparte de nada más que escribir.

VI Si quieres escribir una secuela, te será fácil seguir el hilo de la primera

Terminaste tu novela. La publicaste y fue un éxito. Tus lectores quieren más. ¿Para cuándo la secuela?

Y tú te echas a temblar… porque no te ves capaz, no recuerdas bien todo lo que has contado y mucho menos te vas a acordar de los detalles que cerraste… pero… preparaste tu guía para escribir esa novela y lo tienes todo bien atado. ¡Genial! ¿Verdad?

¡Claro que sí!

Probablemente, hayas trabajado tanto para preparar tu novela, que lo recuerdes todo mucho mejor que si te hubieras limitado a escribirla. Pero ahora, para enfrentarte a tu secuela, tienes una guía (bendigamos las guías). Puedes echar un vistazo antes de ponerte a preparar la guía de la secuela (sí, ahora ya no podrás dar un paso sin guías, jajaja). Y ahí tienes todo lo que necesitas. Los personajes, la trama, lo que cerraste, lo que dejaste abierto… todo.

VII Ahorrarás tiempo

Vas a ahorrarte mucho tiempo, porque al crear tu esquema, verás los fallos antes de escribir y ya no invertirás tiempo en material que vas a descartar. Puede que pienses que escribir la guía te va a hacer perder el tiempo también, pero te va a ahorrar mucho más, te doy mi palabra, la guía será tu mejor amiga. También es cierto, que la primera guía que prepares, para tu primera novela escrita así, te llevará mucho más trabajo. Es un sistema nuevo y tienes que acostumbrarte. Con la práctica y el tiempo, verás que no necesitas casi nada para preparar el trabajo.

Piensa en esa guía como un complemento a tu novela, porque te va a servir para enviar material a una editorial, para crear publicidad, para la novela, claro está… vas a adorar tu guía.

¿Ves lo que te digo?

Escribir sin rumbo no es algo al alcance de todos. Volviendo al símil pictórico, no todos somos Da Vinci. No nos engañemos. Los meros mortales necesitamos saber lo que estamos haciendo. Los cerebros superdotados, pueden funcionar a su ritmo, pero los que tenemos que servirnos de uno normal, necesitamos ampliar nuestra memoria, necesitamos un cerebro externo que guarde la información por nosotros. En mi caso, mis memorias periféricas son libretas. Libretas que empiezan limpias y terminan llenas de tachones… pero los tachones son la muestra del trabajo. O eso me gusta pensar.

Si crees que no necesitas una guía para escribir, piensa un instante. ¿Lo dices porque te sientes seguro con tu forma de trabajar? ¿O porque no le ves utilidad? ¿No será miedo al cambio? No sientas miedo de cambiar tu forma de hacer las cosas, porque es posible que te pierdas algo bueno. Debes tener la mente abierta y comprender que lo que tú creas no tiene por qué ser lo único válido. Si hay diez caminos para llegar a un mismo lugar, todos son válidos. Escogerás el que más te convenga y lo harás porque ya conoces todos los caminos y verás cuál es el tuyo. Así que, no descartes probar uno nuevo.

¿Y tú? ¿Escribes con o sin preparación previa? Puedes compartirlo con todos nosotros en los comentarios y preguntar lo que quieras.

No te olvides de suscribirte para no perderte nada y si te gusta leer, date una vuelta por La biblioteca de los simios.

Nos vemos la semana que viene.

Escribe terror
Escribir historias de terror

Escribir historias y cuentos de terror

Si hay un tema que jamás pasará de moda, es el terror. Yo misma soy adoradora de este género. Tengo casi todos los libros del Rey del Terror, Stephen King. Y, la verdad, es uno de mis escritores favoritos. Tiene libros malos, como todos, pero tiene obras que cualquier amante de la literatura tiene que leer. Con respecto al retrato humano, lo borda. Sus personajes siempre resultan creíbles, sean buenos, malos, tontos, listos, monstruos o de otro mundo. Si quieres escribir historias de terror, tienes que leer historias de terror.

Pero a lo que iba. El género de terror es un género vivo. Y es precisamente esa fama, ese gusto generalizado, lo que hace que sea difícil encontrar buenas obras. Todo el mundo escribe terror. Y todo el mundo no es escritor.

Si tú quieres escribir terror, lo primero que tienes que hacer es leer. Leer cada obra que tengas oportunidad, porque los escritores tenemos que darle alimento a la mente y tenemos que ejercitarla. Puedes pensar, que un escritor ha de entrenarse escribiendo, pero, déjame decirte, que una parte muy importante del entrenamiento, viene de la lectura, no de escribir. Y por supuesto, no de una lectura de ocio. Tienes que aprender a tener una lectura crítica. Eso no le va a quitar la gracia a leer, te lo aseguro, al contrario, va a ser una experiencia mucho más rica.

Aunque me queda mucho por aprender, he escrito muchos relatos de terror, aunque todavía no me he atrevido con una novela. Si quieres leer alguno de mis relatos de terror, puedes hacerlo aquí, en La biblioteca de los simios.

Pero vamos a ver algunos detalles que debes tener en cuenta, a la hora de abordar una historia de terror.

EL MIEDO – CONOCE EL TERROR para escribir sobre él.

miedo

Del lat. metus ‘temor’.

1. m. Angustia por un riesgo o daño real o imaginario.

Según la RAE

Quien busca una historia de terror, lo hace para pasar un mal rato. Le da miedo y sabe que va a pasarlo mal. Pero es parte de la gracia de leer terror. Tu trabajo consiste en crear una atmósfera que aterre al lector. Y habrás hecho bien tu trabajo, si ese lector, se ve obligado a encender las luces de su dormitorio, el mismo día que leyó tu historia de terror. Puede ser triste vivir de asustar…, pero así es el terror. Y si quieres escribir terror, tienes que crear miedo en tus lectores.

Una de las claves del éxito, radica en dar con ese miedo universal, con lo que asusta a la humanidad por igual. No puedes asustar a una cultura con lo que asustas a otra (menos en el caso del terror japonés, eso asusta a cualquiera, tenga las raíces culturales que tenga). Si quieres que tu obra perdure, necesitas ese terror universal para lograrlo. Pero, si lo deseas, puedes escribir relatos de terror que sirvan en tu cultura. Si utilizas una historia más limitada, por temas culturales, es posible que no encajes bien en otros países, pero si trabajas bien tu historia, te preocupas de que esté bien escrita y documentada, puedes lograr gustar a un público amplio.

Veamos unos detalles sobre el miedo para tenerlo en cuenta a la hora de escribir historias de terror.

Existen miedos instintivos, que son comunes a un espectro amplio de población. Entre estos miedos, tenemos:

  • Miedo a la oscuridad.
  • Fobias a ciertos insectos o animales.
  • El miedo a la muerte.
  • El miedo a lo desconocido.
  • Miedo a la soledad.
  • El miedo al dolor.

Como ves, son miedos que nada tienen que ver con cosas sobrenaturales ni fantasmas, ni apariciones. El terror no tiene por qué estar relacionado con nada irreal. Ese terror, bien explorado por el autor, puede servir en muchas culturas diferentes. Porque son miedos innatos que el ser humano lleva en la sangre.

También existe el terror hacia seres sobrenaturales, monstruos o entidades. No lo olvides a la hora de escribir.

Aquí desempeña un papel muy importante el folclore popular. En diferentes países y regiones del mundo, encontramos toda suerte de leyendas sobre seres malignos, que se dedican a atormentar la vida de los mortales.

Son miedos comunitarios, que escapan de la razón y que, aunque pensemos que no son reales, nos aterran como si nos estuvieran esperando debajo de la cama.

Aquí estaríamos hablando de terror clásico:

  • Vampiros.
  • Hombres lobo.
  • Fantasmas.
  • Brujas.
  • Demonios.
  • Etc.

Si te gustan los relatos y las historias de terror clásicas, puedes leer este artículo que publiqué hace tiempo, en él hablo de monstruos clásicos que son conocidos gracias al cine, pero que nacieron en la literatura. Tengo pendiente escribir una segunda parte, que espero publicar pronto.

Existe otro tipo de historias de terror, mucho más realistas, que abordan temas de actualidad, terrores que se van formando en la sociedad ante cambios o situaciones que ponen a prueba a la humanidad.

Podríamos llamarlos, miedo a lo que puede pasar. Aquí tienes un gran filón para escribir terror.

  • Las pandemias.
  • Enfermedad.
  • La guerra.
  • Las tormentas solares.
  • Inundaciones.
  • Incendios.
  • El hambre.
  • Etc.

Son temas que causan verdadero terror, aunque no están dentro de lo que consideramos terror clásico, que siempre asociamos a cuestiones sobrenaturales y más psicológicas. Pero eso no significa que no podamos abordar una historia de terror desde esta perspectiva. Y a esto sí que le debemos tener miedo, porque son situaciones que vivimos con más frecuencia de la que pudiéramos desear.

Y también tenemos el terror psicológico. Ese miedo es muy explotado en los thrillers.  Pero es un terror que podemos extrapolar a cualquier historia enmarcada en este género. Y, en mi opinión, si sabes usar el terror psicológico, tus obras pondrán los pelos punta a cualquiera.

Sin olvidar el terror sanguinolento. Para algunos es más asqueroso que terrorífico, pero es un clásico del género.

Algo que debemos tener en cuenta a la hora de escribir terror, es la atmósfera. Si no sabemos ambientar bien nuestra historia, corremos el riesgo de no lograr el efecto deseado. Pasar de algo terrorífico a algo ridículo es muy sencillo.

Piensa en Drácula, con su castillo tenebroso, esos bosques de los Cárpatos, ese viaje en calesa del pobre Johnathan Harker… ahora, en lugar de ese castillo, sitúalo en el centro de tu ciudad y ese viaje en calesa, cámbialo por un paseo por una calle repleta de gente.

La cosa cambia, ¿verdad?

¡Ojo! No significa que no puedas escribir una historia de terror con esos escenarios. El límite está en tu capacidad de crear. Pero lo que rodea a la novela Drácula, ya es tenebroso de por sí. Lo que crea el ambiente perfecto para lo que se quiere contar.

¿Lo ves?

Eso es en lo que tienes que trabajar. En la ambientación perfecta para tu historia. Y como, eres tú quien tiene la historia, eres tú quien debe encontrar la ambientación perfecta.

En los diferentes géneros o subgéneros, ya están establecidos ciertas premisas. Existen escenarios que están asociados a determinadas historias. Puedes hacer uso de esta ventaja, para ahorrarte poner en situación al lector. Pero si tienes capacidad para ello, ¿quién sabe si no puedes inventar nuevos clásicos? Lo que quiero decir, es que no te quedes con lo establecido, y no pasa nada si lo coges para tu historia de terror, pero intenta ser original y así lograrás destacar entre los demás.

Como escritores, tenemos que aspirar a crear nuevas sendas y dejar las transitadas para los que se conforman.

Puedes hacer uso de muchos elementos con los que crear tensión en tu historia de terror. Si el personaje tiene familia, ponerla en peligro hará que tus lectores se muerdan las uñas. Si está solo, enfréntalo a monstruos o a sus miedos, para que el lector se agarre a las páginas de tu libro, cuando, ese inocente niño, que teme la oscuridad, se adentra en ella, para salvar su vida. Y no olvides el misterio. Esas historias, en las que un fantasma aterroriza al protagonista, hasta que descubre algo sobre ese fantasma y logra encontrar la forma de enfrentarse a él o de ayudarlo. No todo tiene que ser feo en una historia de terror. Y qué decir del terror psicológico. Ese psicópata, que tiene encerrada a su víctima en el sótano, que sale a comprar un hacha para terminar con ella… lo logrará, no lo hará…

El narrador

El punto de vista es muy importante en una historia de terror. Escribir desde un narrador en primera persona causa sensaciones muy diferentes en el lector que hacerlo desde la tercera persona.

Analiza bien tu historia. Piensa detenidamente sobre qué quieres contar y qué sensación quieres despertar en los lectores. El narrador va a marcar el tono de la historia y la estructura.

La primera persona es muy intensa, pone al lector tras los ojos del protagonista. Sufre con él.

La segunda persona es muy invasiva. El narrador habla directamente a alguien que el lector puede interpretar como a él mismo. Puede ser que el lector se sienta incómodo y que no quiera seguir leyendo, cuidado con el uso de la segunda persona.

La tercera persona, bien utilizada, es tan buena como la primera. Si sabes narrar, no dudes en usarla.

Nunca menosprecies el uso de varios narradores. Puedes tejer una gran historia haciendo uso de este recurso. Cada personaje narra su parte de la historia y el lector las une en una.

Y no olvides, que los narradores no tienen por qué contar la verdad al lector, o toda la información que conocen. No se trata de engañar al lector tomándolo por tonto, se trata de confundirlo, de tejer una fina telaraña en la que se sienta seguro y en el momento preciso, hacerle ver que ha caído en la trampa. Para usar un narrador mentiroso o poco fiable, tenemos que saber muy bien lo que estamos haciendo.

Y por ahora, esto es todo lo que vamos a ver sobre las historias de terror. En el siguiente artículo, voy a continuar el tema y a explicar qué pasos hay que dar para escribir relatos de terror. Esos pasos, serán los mismos para escribir una novela de terror, pero siempre más elaborados y extendidos en el tiempo.

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Cómo escribir un artículo para tu blog
Si quieres tener un blog, necesitas saber cómo escribir un artículo que atraiga a tus lectores.

¿CÓMO ESCRIBIR UN ARTÍCULO PARA TU BLOG?

Escribir, eso que todos creemos que sabemos hacer, porque hemos aprendido en la escuela, todos hemos pasado por ese momento en el que te permiten dejar de usar un lápiz y pasas a utilizar un bolígrafo. Qué sensación de poder, ¿verdad? El caso es que, porque sepas escribir las palabras que escuchas, no implica que sepas cómo escribir un artículo para tu blog.

¿Y qué tiene de complicado?

Nada, no es difícil escribir un artículo, pero tienes que tener claro cómo hacerlo si quieres que tu blog merezca la pena. ¿Por qué? Porque todos sabemos cortar, pero ¿sabes cortar filetes de una vaca? Una entera. A lo mejor eres carnicero y quieres hacer un blog sobre carnicerías, no lo sé, pero lo más probable es que no lo seas y echaras a perder la pieza, cortando unos filetes de la peor forma posible. Si eres carnicero, sabrás cómo cortar unos buenos filetes y de qué parte debes sacarlos. Si lo hicieras tú, cortarías carne que se podría comer, es carne al fin y al cabo, pero no tendrá la calidad que lograría alguien que supiera lo que está haciendo.

Puedes escribir un artículo y tener un blog, pero no lo harás bien si no sabes cómo escribir un artículo. No eres escritor, como no eres carnicero. Pero puedes aprender a hacerlo.

¿Cómo vas a aprender a hacerlo? Siguiendo los pasos que te voy a dar y practicando. Escribiendo, tú mismo irás viendo que cada artículo que escribas, será mejor que el anterior y que te resultará más sencillo hacerlo. Pero tienes que trabajar duro, porque nada que merezca la pena en esta vida, se consigue sin ganárselo. Y un blog lleva mucho trabajo, puede que mucho más del que imaginas. Escribir un artículo que los lectores aprecien, no es algo que se logre de la noche a la mañana.

Así que, vamos a ver qué pasos debes seguir para escribir buenos artículos que atraigan a tu blog miles de visitas y que te conviertan en una fuente de información indispensable para los suscriptores.

Como con todo en el mundo del blog, lo primero que necesitas es una idea

Si eres un apasionado de la temática de tu blog, no tendrás problema para encontrarla. La idea inicial es compartir lo que te gusta o lo que sabes hacer con el mundo. ¿Cómo no vas a tener ideas? Pero, es cierto, que las ideas no tienen por qué convertirse en buenos artículos que escribir. Un blog es algo más que ideas. Es una forma de mantener una relación con un grupo de suscriptores que quieren saber sobre un tema determinado y tú eres quién tiene que proporcionárselo.

Si tienes dudas, siempre puedes investigar un rato por internet para buscar inspiración. En el momento en que tengas claro qué contar, lo ideal es que sepas también el título que vas a ponerle al artículo, porque de ello van a depender las palabras clave (luego hablamos de las palabras clave) que tienes que introducir a lo largo de la redacción. Cada artículo que escribas en tu blog, debe estar repleto de palabras clave, diseminadas a lo largo del mismo, de forma regular.

Las ideas tienen que resultar de interés a los lectores. Tienen que brindarles información útil, resolverles un problema o enseñarles a hacer algo. Los artículos que escribes están ahí para eso, para que los lectores, al descubrir tu blog, cambien al leerlos, si se quedan igual que cuando llegaron, no van a volver a tu blog. Tienes que darles lo que buscan.

Haz una pequeña introducción

En un blog, la mejor forma de empezar a escribir un artículo es realizar una breve introducción que invite al lector a seguir leyendo. Aprovecha bien este fragmento, puede ser el que invite a tus lectores a seguir o a buscar en otro lado la información que necesitan. Y, además, será la parte que aparecerá en los buscadores de internet.

Una buena forma de escribir una introducción, es contar alguna anécdota, relacionada con el tema del artículo. Pero recuerda que escribes un blog. No lo hagas de forma encorsetada, sé amigable, lo que no significa que seas menos profesional. Tus lectores deben sentirse cómodos. Los blogs no tienen que ser libros de texto donde des una clase magistral sobre un tema. Son lugares desenfadados donde los lectores buscan saber sobre algo que tú sabes. Hazle ver al lector lo que va a aprender o descubrir con tu artículo, lo escribes para eso. Puedes hacer una lista con los puntos a tratar.

Dependiendo de lo que trate tu artículo, puedes exponer qué vas a solucionar con ese texto. O qué vas a contar, qué información vas a compartir. En pocas palabras, deja claro de lo que vas a hablar y lo qué va a obtener el lector (en forma de conocimiento). Procura crear expectativa, porque si haces una introducción mala, los lectores cerrarán la pestaña y volverán al buscador a seguir buscando. La introducción sirve para captar lectores, no los espantes.

Usa imágenes para que tu artículo luzca más. Harán más amena una cantidad ingente de texto y aportará un refuerzo visual a tus lectores. No vale cualquier imagen. Procura que tenga que ver con tu artículo de alguna forma. No tiene por qué ser literal, un significado que sólo puede relacionarse con tu texto (cuanto más personalizado, mejor), pero intenta que la imagen evoque eso, el tema de tu artículo. No sólo hay que escribir un artículo para mantener vivo un blog, hay que combinar lo visual con la información, porque sí, queremos información, pero nos importa cómo venga esa información.

Yo uso pocas imágenes en mi blog, porque lo que importa es el texto, lo que cuento en los artículos. Mi blog es sobre escritura y el mundo del libro y no necesito nada gráfico para reforzar mi mensaje, aunque a veces viene bien. Sin embargo, en otros blogs es muy necesario. Eso es algo que debes analizar cuando escojas la temática de tu blog y el estilo de tus artículos. Como siempre, aprovecha que puedes buscar en internet y cotillea un poco los blogs de tu temática. Así puedes ver cómo funciona la competencia y saber qué parte de ese tema no están explotando y hacerlo tú.

Nunca dejes de ser original. Los artículos que escribas en tu blog tienen que ser tuyos. Habrá miles de blogs de la misma temática, pero el tuyo lo escribes tú y eso conlleva tu estilo y tu forma de comunicar.

Ahora viene el desarrollo del artículo

Escribe el artículo que quieres compartir en el blog. Trata de crear párrafos cortos, o no excesivamente largos. Introduce palabras clave, incluidas las que aparecen en tu título, para posicionarte en los buscadores de internet. Quieres que tu artículo se mueva por la red y no se quede sólo y abandonado.

¿No sabes qué son las palabras clave?

No pasa nada. Son palabras que tus lectores potenciales van a buscar. Con esas palabras quieren encontrar tu artículo. Por eso son importantes, porque los buscadores no saben lo que tú quieres contar, ni lo que ellos quieren leer. Pero sí saben que los lectores quieren algo relacionado con esas palabras y que tu texto, si las contiene, puede ser lo que estén buscando.

¿Y qué va a mostrar el buscador? Una serie de artículos que contengan esas palabras repartidas por su interior. Por eso son importantes y debes usarlas y tener claro cuáles son las que debes usar.

Ya te habrás dado cuenta, que escribir artículos para tu blog no es cuestión baladí. Todo requiere esfuerzo y trabajo constante. Y no olvides que el aprender no se acaba nunca.

Investiga un poco sobre el tema del que vas a hablar o el problema que vas a solucionar. Cuando busques en Google, o en el buscador que utilices normalmente, vas a ver con qué facilidad lo encuentras, o lo contrario. Porque si te cuesta mucho, igual no usaste las palabras adecuadas. Cuando tengas claro qué palabras utilizar como palabras clave, intenta introducirla en tu texto de forma natural, no forzada. No sirve elegir la palabra Blog y poner un punto, la palabra, otro punto y seguir hablando. No. Tienes que crear frases donde puedas usar esa palabra. Y lo tienes que hacer en todo el artículo, en todas las partes de él. Más o menos, deberías introducirla un par de veces (mejor tres) cada 150 palabras, más o menos.

El uso de palabras clave es lo que posicionará tu artículo y dará a conocer tu blog, aunque también lo hará el tiempo que los lectores pasen leyendo tus entradas y las veces que lo comenten o lo compartan en sus redes sociales.

Por si te lo preguntas, el uso correcto de palabras clave es lo que llamamos posicionamiento SEO y es lo que vuelve loco a muchos bloggers. No te preocupes si al principio te cuesta. Si quieres saber un poco más sobre el SEO, puedes visitar este artículo. Es muy útil e interesante.

¿Y qué longitud debe tener tu texto?

Una vez más, depende de tu blog. Lo normal, es que un artículo no tenga menos de 600 palabras y más de 3000. Pero, es posible, que tu temática requiera escribir artículos largos, lo que tampoco es muy recomendable, porque los lectores no quieren pasar horas leyendo la pantalla. Puedes tomarte los artículos como una forma de compartir una información. Y no tienes por qué compartirla toda de golpe, crea una serie de artículos sobre un mismo tema. Eso gusta mucho a los lectores y creará dependencia y suscriptores.

O puedes tocar un tema por encima en un artículo, para promocionar un ebook que ahonde más en ello y que los lectores pueden descargar, gratis o pagando. Escribir artículos para tu blog debe ser gratuito, porque nadie te conoce y van a hacerlo a través de tus entradas. Si quieres ganar dinero con tu blog, es algo más a largo plazo que va más allá de escribir artículos.

¿Qué puede enriquecer mi artículo?

Una de las cosas que puedes hacer es insertar links a noticias, blogs o productos relacionados con tu artículo. Tus lectores agradecerán que lo hagas, porque los guías hacia información interesante para ellos o productos que pueden serles útiles.

Y no olvides poner enlaces a contenido de tu propio blog, así conseguirás que los lectores pasen más tiempo leyendo tu propio contenido. Sé cuidadoso cuando propongas tus links, trata de no hacerlo sobre contenido que nada tiene que ver con el tema de ese artículo. Y no tiene por qué ser exactamente relacionado con el artículo, puede ser información complementaria o algo que resulte útil a las personas que buscaban tu artículo.

Piensa que si alguien busca cómo escribir un artículo para su blog, es porque es blogger, y tú estás aquí por eso, ¿no? Si yo tuviera un artículo en mi blog, sobre plugins interesantes para blogs, podría enlazarlo. No tiene que ver con escribir artículos, pero sí con el tipo de lectores que van a leerlo. ¿Lo entiendes?

¿De qué forma puedo hacer que mi artículo despegue?

Lo que un artículo necesita para tener visibilidad, es que los lectores lo compartan, lo lean y lo comenten. Y para eso, tienes que facilitarle las cosas. Ponle fácil el compartir tu contenido. Utiliza plugins, si usas WordPress, para que en tu blog, en los artículos que escribas, aparezcan botones de las redes sociales más utilizadas. Así, los lectores de tu artículo, pueden darle visibilidad a tu blog y lo harán porque les gusta tu contenido, nadie compartiría un artículo del que no ha sacado nada bueno.

Cuando estés terminando las conclusiones de tu artículo, invita a tus lectores a realizar alguna acción. Invítales a compartir tu blog y artículo. Hazles una pregunta para que contesten en los comentarios. O pídeles que te dejen sus dudas para que les des respuesta.

Nunca termines de escribir tu artículo sin hacer un llamado a la acción. El ser humano es un ser que actúa por impulso y por órdenes. Aprovéchalo para crear esa necesidad de comentar algo sólo porque se lo piden. Si no lo haces, es seguro que nadie comentará.

Conclusiones

Como ves, escribir es fácil, pero para escribir un buen artículo para tu blog, que resulte útil a los lectores y que atraiga a esos lectores que buscas, tienes que hacerlo bien. La práctica te convertirá en un gran escritor de artículos, pero mientras sucede, trabaja duro en tu blog  y dale mil vueltas a tus artículos para que sean perfectos.

Y no olvides cuidar tu ortografía. No hay nada peor, que leer un artículo en el que encuentras faltas de ortografía. Utiliza correctores online, o de los que estén incluidos en el editor de texto que estés utilizando. Puedes usar Stilus, tiene una modalidad gratuita y otra de pago. También puedes visitar la página de la RAE, puedes comprobar si esa palabra, que tienes en duda, se escribe como crees y significa lo que piensas. Mima bien tus artículos y verás cómo tu blog empieza a crecer.

Y si necesitas un empujoncito para aprender a corregir los artículos que escribas para tu blog, puedes pasarte por este artículo que publiqué hace tiempo. Con él aprenderás a pulir ese texto que has escrito para que brille con luz propia en tu blog.

Puedes echar un vistazo a este blog: She Creates today. En él encontrarás toda clase de recomendaciones, recursos gratuitos, cursos de pago y asistencia personal, para crear ese blog que tienes en mente. Si no tienes muy claro cómo hacerlo, en She Created Today  encontrarás todo lo que necesitas, créeme, absolutamente todo.

Si te gusta el mundo de la escritura o sueñas con ser escritor, suscríbete al blog y no te pierdas ninguna publicación. Puedes visitar estos artículos para aprender diferentes formas de trabajar tus historias:

4 Consejos para escribir relatos

Aprende a darle ritmo a tus tramas

Estructura argumental

Te invito a echar un vistazo a todas mis entradas aquí.

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Escribe tu Best Seller
Aprende a escribir una novela y conviértela en un Best Seller.

Si hay algo común, en cualquier empresa que nos embarquemos, es la necesidad de trabajar duro. Escribir no iba a ser menos. Para escribir algo que merezca la pena, es muy necesario trabajar. Tienes que escribir a diario, aunque sean dos párrafos. Porque la escritura crece con la práctica. Y cuanto más escribas, mejor escritor serás.

Aparte del trabajo, es también útil conocer algunas estructuras y conceptos que nos pueden ser de mucha ayuda para cimentar nuestras novelas. Para construir una casa, tenemos que cavar unos buenos cimientos y no empezar a levantarla hasta que esos cimientos estén terminados.

Escribir una novela es lo mismo. Antes de empezar a levantarla, necesitamos haber construido unos cimientos sobre los que sustentarla. Esos cimientos, ese armazón en el que se sostendrá nuestra casa, nuestra novela, es la trama. Y si la trabajamos bien, nos resultará muy fácil escribir una novela que guste y que se lea bien.

A lo mejor eres un escritor espontáneo, y eso de preparar tu novela te hace arrugar la nariz, como si olieras algo nauseabundo. Te pido que no seas tan extremista. Si quieres mejorar y crecer como escritor, deberías estar dispuesto a escuchar cosas con las que no te sientes familiarizado. Yo misma he experimentado esa sensación de ver que tienes que hacer algo, que nunca harías si estuvieras en tu estudio. Asisto a clases de dibujo y el profesor me hace dibujar cosas que nunca hubiera dibujado y hacerlo de manera totalmente opuesta a mi forma de trabajar. Al principio, yo también arrugué mi nariz. Pero hice algo que nunca había hecho: le hice caso. ¿El resultado? Que dibujé como nunca en mi vida había dibujado y me eligieron como la mejor alumna de ese año.

Pero, volvamos al tema que nos ocupa. Los Best Seller. ¿Quién no querría escribir uno? Yo no puedo prometerte que vayas a escribir uno, pero sí que puedo enseñarte cómo lo han conseguido otros.

Si hay algo en común entre los principales Best Seller, son sus estructuras. Y hoy vamos a ver 3 de las más exitosas. Coge papel y lápiz y empecemos.

La curva de Fichtean

En esta estructura, la acción comienza inmediatamente, nada más empezar la lectura. Cuando alcanza el clímax, cae la intensidad y se repite el ciclo. Tenemos continuas subidas y bajadas de tensión, que mantienen al lector en permanente expectación, llamando a su curiosidad.

El conflicto final, el encuentro en el que el villano y el protagonista se enfrentan al fin, suele verse en torno a los dos tercios de la obra. El resto de la obra, la acción es descendente y se va mostrando el cambio ocurrido en la vida del protagonista.

¿Qué tiene de bueno?

Atrapamos al lector de forma que es incapaz de dejar de leer. No dejan de suceder cosas en la obra y pasar la página se convierte en una necesidad. Los personajes permanecen en tensión y no tienen descanso. El lector quiere más. Y eso es lo mejor que nos puede pasar como escritores.

El viaje del héroe

¿Tu libro es de ciencia ficción, terror o fantasía? Esta estructura te va como anillo al dedo.

Puede que sea una de las estructuras más utilizadas a lo largo de la historia de la literatura. Así que, ya sabes, que funciona muy bien. Es una estructura clara y muy fácil de llevar a cabo.

El protagonista empieza en un mundo conocido en el que sucede algo extraño, único, que lo derrumba. Puede que al principio se niegue a aceptarlo, pero al final se ve inmerso en la nueva situación. Muchas veces, sólo aceptan la llamada a la aventura por la intervención de un mentor que los guía. Comienza entonces su lucha contra el antagonista y su entrada a un mundo nuevo y desconocido. Tras muchas luchas y aprendizaje, el héroe se enfrenta al antagonista, con una nueva visión de sí mismo y del mundo que le rodea. El héroe tiene una nueva mentalidad y tiene que volver al mundo conocido, siendo otro.

¿Qué tiene de bueno esta estructura?

Normalmente, son grandes aventuras las que se tejen con esta estructura. A todos nos gusta una aventura y leer sobre ella es casi como vivirla. El ritmo de la historia va creciendo y cociéndose a fuego lento, preparando al lector para lo que viene a continuación. Si usamos esta estructura, tenemos que aprovechar todo el libro para preparar el clímax final y lograr que sea apoteósico y que el lector se sienta satisfecho con la historia y su resolución.

Cuida mucho tu final, es posible que, de hacerlo mal, los lectores desprecien el resto de tu obra. Hazlo bien y querrán más, buscaran otras obras de tu pluma.

In medias res

Es una estructura también clásica. La historia no comienza en el principio. Comienza a la mitad, cuando la acción está en marcha y el principio queda lejos. Lo que sucede antes de ese instante en que empezamos a conocer la historia, se suele ir contando a través de fórmulas como flashbacks, cartas, noticias, recortes de periódicos… hay diversas formas de contarlo. Es una estructura muy utilizada en thrillers, aunque puedes usarla en cualquier tipo de historia. Es una estructura muy exitosa, picamos la curiosidad del lector en la primera página y no se la resolvemos hasta bien entrada la obra.

¿Por qué tiene tanto éxito?

Son novelas en las que la acción ocurre en la primera página, sin tiempo a calentar. Exponemos un suceso que es totalmente inexplicable para el lector. Y no lo va a comprender, a no ser, que lea nuestra novela. Y eso es perfecto, porque un escritor quiere ser leído. Nos aprovechamos de la curiosidad que nos caracteriza a los humanos, para captar toda la atención posible.

Como ves, es posible preparar nuestra novela sobre diferentes estructuras que nos guían  a la hora de darle ritmo a la historia. No es necesario que elijas la estructura mirando la temática de tu obra, porque lo que funciona con un tema, puede funcionar con otro. Pero en esta vida moderna, en la que encorsetamos todo y le damos un nombre a cualquier cosa, el mundo editorial también se ha subido a ese carro. Por eso, todas las novelas para adolescentes, se suman a la curva de Fitchean; las policíacas a In medias res; y las de fantasía, al viaje del héroe. ¿Quiere decir que no debas seguir esta norma no escrita? No, puedes seguirla o  no. Lo que quiero es que entiendas, que hagas lo que hagas, busca siempre ser tú mismo. Porque tú tienes tu forma de escribir y de tejer tu historia y eso es algo único. Puedes escribir tu thriller usando In medias res, como todos, y aún así lograr originalidad y parecer fresco. Pero sólo lo lograrás si no intentas imitar a nadie.

Aquí tienes las posibilidades, ahora te toca a ti ponerlas en práctica.

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Villanos. Aprende a escribir villanos interesantes.
Descubre cómo crear villanos que refuercen tu historia.

Ya lo he dicho otras veces, pero no me cansaré nunca de decirlo: adoro escribir villanos. Son personajes que pueden hacer lo que deseen, bueno o malo y no les importa ninguna convención social ni que los “miren” mal por sus actos. Pero es cierto que me gusta darles un final que satisfaga la necesidad humana de castigar las malas acciones o hacerles emprender un viaje en el que su “malignidad” sufra una metamorfosis y termine purgando sus pecados y sacrificándose por lo que nunca hubiera imaginado.

Ahí tienes a Darth Vader. Es el mal en contraposición a su hijo, que representa el bien y la justicia. Se enfrentan en un terrible duelo que gana Vader, pero Luke sabe que todavía no ha perdido, porque su padre es un villano, pero uno que todavía puede cambiar. Y eso sucede en el último momento. Vader toma en un segundo la decisión de cambiar, salva a su hijo y provoca su muerte en el mismo acto. Me gusta la redención, pero siempre que esté justificada. Vader quería seguir siendo villano, al fin y al cabo llevaba mucho tiempo siéndolo, pero no lo quería a cualquier precio.

Como ves, escribir un villano es un proceso muy complicado, porque el lector quiere comprender cada movimiento que haga. El mal por el mal, a veces funciona, pero hay que motivar sus acciones y que el lector las comprenda y que no se haga preguntas que le resten fuerza a tu historia.

Si quieres escribir villanos que hagan temblar de miedo y que tengan historias interesantes, a pesar de ser los “malos” de tu historia, coge papel y lápiz y vamos a ver cómo conseguirlo.

¿Qué hace terrorífico a un villano?

Muchos escritores se centran en la parte violenta de un villano. Es malo y hace daño a la gente, daño físico; hay dolor y hay sangre. Pero lo que de verdad hace terrorífico a un villano, es su psique. Siguen siendo humanos, pero han cruzado los límites que nos imponemos como sociedad. No les tiembla la mano a la hora de matar o arrebatar aquello que hace felices a otros. Los mejores villanos son aquellos que se contraponen al héroe de tu historia. Cuanto más humano, más normal, parezca un villano, más terroríficas serán sus acciones, al estar fuera de los límites morales de la humanidad. Los “malos” saben que lo que hacen no está bien, pero lo creen necesario para sus planes y no les tiembla la mano al hacerlo.

Crea capítulos en donde se luzca tu villano

Para que el lector comprenda al villano, para que entienda cómo de malvado puede llegar a ser, es necesario darle protagonismo en algún punto. Si el lector no ve lo que el villano hace, nunca va a temerlo. No olvides que el villano es el protagonista de su historia, el héroe de su propia historia, aunque no esté en los cánones de héroe que tenemos como sociedad.

Puede que tu villano no sea una persona, puede que sea una situación o una enfermedad. En ese caso, no puedes darle capítulos con los que el lector lo comprenda. Debes escribir las consecuencias de esa enfermedad o situación. Incluso es posible que tu villano no aparezca en toda la obra, pero está presente en cada acto o cada derrota que sufrirán tus personajes. Puedes hacerle ver al lector cómo actúa tu villano sin necesidad de hacerlo aparecer.

Aprovecha los pensamientos y recuerdos de los personajes para dibujarlo correctamente y que el lector comprenda cómo cambia las vidas de todos la presencia de ese villano.

Si te paras a pensar un poco en el Señor de los anillos, ¿cuántos capítulos están dedicados a Sauron? ¿Y acaso no sabemos de sobra lo malo que es y cómo actúa? Lo vemos a través de los sirvientes del señor oscuro, a través de las vicisitudes que sufren los protagonistas y no nos hace falta que tenga capítulos dedicados a él.

Mostrar algunos personajes, no es necesariamente dedicarles páginas y páginas.

¿Podemos catalogar a los villanos de alguna forma?

¿Hay algo que le guste más a los seres humanos que hacer listas? Probablemente, pero no viene al caso.

Todos sabemos reconocer a un villano, pero existen estereotipos que pueden ponerlo más fácil aún. Ya sabemos que los estereotipos no deben ser nunca usados sistemáticamente, pero podemos aprovecharlos para definir bien nuestros personajes. Aprovecha y dales una vuelta de tuerca, conserva rasgos del estereotipo, pero dale personalidad propia.

Pero como aquí estamos hablando de villanos, intentemos catalogarlos de alguna forma. Yo los voy a dividir en tres grupos:

  • El villano por excelencia
  • El villano esbirro
  • El villano omnipresente/maldad pura
  • El villano por excelencia

La maldad de este tipo de villano está en los límites de lo aceptable, pero no duda en cruzarlos de ser necesario para llevar a cabo sus planes o deseos. Si eres capaz de crear un “malo” de este tipo, de forma que el lector conecte, lograrás una gran obra.

Este tipo de villano es presentado como una persona casi normal, con ciertas tendencias a salirse con la suya sin importarle los daños colaterales. Eso sí, no duda en dar el paso si necesita cruzar los límites. No tiene reparos en mentir o matar porque siente que su necesidad es mayor que las consecuencias. Los cuerpos que va dejando en su camino, no le importan, porque son el mal necesario para alcanzar su objetivo.

El villano no es un monstruo a simple vista, no tiene nada diferente al resto, su maldad radica en su personalidad. Este tipo de villano sabe dónde comienza su historia y dónde quiere ir y no le importa nada de lo que tenga que hacer para llegar.

El villano esbirro

Estos villanos están a la sombra de otro. Vemos algunos personajes como estos, que sirven para mostrar lo que le puede suceder al héroe de no actuar como debe o de no alcanzar su objetivo. Podríamos definirlos, como el espejo en el que el protagonista puede mirarse para comprender lo que le puede suceder de no ser firme en su empresa.

Este tipo de villanos, en muchas ocasiones, se utiliza de forma moralizadora. Es una forma de decir: “Esto es lo que les pasa a las personas que se desvían del camino”. También es un tipo de villano que sufre una transformación a lo largo de la historia, comprendiendo que no es más que una marioneta de un villano aún mayor que él. Y, a veces, esto le lleva a su destrucción. El villano esbirro que se rebela contra su amo, perderá mucho, la vida incluso. En otras ocasiones pasa a ser la ayuda que el héroe necesita para vencer al villano principal. En algunas historias, terminan como parias, vagando en busca de un propósito, que pierden en el momento en que comprenden su propia naturaleza.

El villano omnipresente/maldad pura

Este tipo de villanos suele utilizarse en historias más concretas. Están muy presentes en la fantasía. Pero también los encontramos en otro tipo de historias realistas. Piensa que un villano omnipresente, podría ser una enfermedad grave. Y la maldad pura puede encontrarse en personas “normales”.

Un psicópata podría representar la maldad pura.

Estos personajes suelen representar el mal en estado puro y los protagonistas deben encontrar una forma de detenerlos que muchas veces se hace muy complicada y dolorosa. Los protagonistas que se enfrentan a este tipo de antagonistas, suelen sufrir mucho en su empresa y su éxito no siempre es bien recompensado, aunque acabar con el mal puede ser suficiente para ellos.

Esta forma de agrupar a los villanos no tiene por qué ser tomada al pie de letra, puedes crear un villano que encaje en dos de estas definiciones, ahí entra tu originalidad como autor.

¿Cómo puedo crear grandes villanos?

Motiva sus acciones

Lo que tienes que tener más presente a la hora de crear villanos y cualquier otro personaje, son sus motivaciones. Un personaje sin un propósito, sobra en tu obra, porque no pinta nada, no aporta absolutamente nada. Haces perder su tiempo a tu lector conociendo a un personaje que no importa.

Intenta contestar a dos preguntas: ¿Qué quiere y por qué?

Justifica sus actos y su maldad, o al menos una de las dos cosas. Porque el mal profundo existe, pero en casos muy limitados. Un demonio ha de ser malo, porque los demonios son la encarnación del mal (aunque la literatura y el cine le han dado muchas vueltas a este tema y han logrado dotar de “bondad” y buenas intenciones a demonios; es una visión que nos muestra que puede haber algo bueno en cualquier ser, aunque yo creo que es una forma de mutar la historia de nuestra cultura, para hacer desaparecer una parte espiritual de nosotros mismos. Los demonios son malvados porque representan al mal; en el momento en que dotamos a esos demonios de humanidad, ya no son demonios de verdad, ya estamos hablando del mal que todos encarnamos como meros humanos; pero es mi opinión y aún así, me parece una forma válida de crear un personaje).

Los motivos que mueven a un personaje, villano o no son:

Necesidades básicas

Piensa en la pirámide de Maslow. Las primeras necesidades que cualquiera tiene que cubrir son las de alimento y refugio.

Necesidades espirituales/psicológicas

Sentimiento de pertenencia a un grupo o a un colectivo. Y dentro de ese grupo, el prestigio propio que los demás pueden ver.

Autosatisfacción

Logros personales, como alcanzar su máximo potencial en lo que hacen y lograr llegar a lo más alto y ser considerado.

Tampoco debes limitarte a crear un villano cuyo único propósito es hacer sufrir a tu héroe. Es algo que el villano va a hacer, porque el héroe de tu historia es el vilano de la suya. Quiere ver retorcerse de dolor, físico o psicológico a ese personaje que se interpone en sus planes o que pretende detenerlo. Lo que no significa que tu villano no disfrute el máximo del sufrimiento de tu protagonista.

Convierte a tu villano en un espejo para el héroe

No hay nada que cree mayor tensión entre villano y héroe, que crear con ellos las dos caras de una moneda. Hay una fina línea, difícil de delimitar, que puede convertir al héroe en el villano que persigue.

El villano va a poner contra las cuerdas al héroe y lo va a llevar hasta el punto de decidir si sigue siendo un héroe o da el paso y se transforma en villano. El villano y el héroe pueden tener las mismas motivaciones, pero uno dará unos pasos y el otro, unos totalmente diferentes.

Deja ver las consecuencias

Los actos del villano tienen un impacto sobre la historia. Permite al lector conocerlos. Y trata, en la medida de lo posible, que esos actos tengan repercusión en la vida del protagonista, de no ser así, por qué iba a adentrarse en la historia nuestro héroe. Aunque no tiene por qué actuar sobre la vida directa del protagonista, puede hacerlo sobre la del entorno del héroe.

Y, una vez más, el impacto no tiene que ser en el mundo físico, puede causar un trauma o un terremoto psicológico.

No hay por qué asociar la maldad al villano

No siempre es el mal lo que nueve a un villano, diría que es una motivación muy concreta de un tipo de villano. Piensa, que, el hecho de que consideremos malignas, ciertas acciones, no implica que lo sean. Lo son para nuestra consideración del bien y el mal. Pero casi nunca es tan sencillo separarlo.

Dibuja bien al villano

A la hora de crear un villano, debes hacerlo igual que cualquier otro personaje. Puedes hacerlo con fichas o como a ti te guste, pero debes realizar un buen esqueleto para ese personaje. Si te has suscrito al blog, habrás recibido un ejemplo de ficha para crear personajes. Rellénalo igual que con cualquier otro personaje.

Y no te limites a darle características “malignas” a tu villano, todos tenemos cosas buenas y malas, hasta los villanos.

Ponlo al límite

Está bien poner al límite a los personajes. Hacerlo con el villano puede ser muy inteligente. Una rata acorralada es capaz de cualquier cosa. Poner contra las cuerdas al villano creará situaciones muy interesantes en las que perderá el control. Dará al lector una nueva visión del personaje, que le ayudará a dibujarlo de mejor forma. Y aportará mayor dificultad al héroe para salir victorioso, creando tensión que el lector sabrá apreciar.

¿Sabes ya cómo va a ser tu villano? Piensa que debe estar a la altura de la historia y del protagonista. Si todavía tienes dudas o necesitas saber más sobre los villanos, puedes leer estos artículos donde tratamos a los villanos para sacarles el máximo partido.

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