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33 consejos para escribir personajes sólidos

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Podemos tener una historia maravillosa. Una historia que todo el mundo quiere leer y saber cómo termina, pero si no tenemos personajes igual de maravillosos… el lector no se molestará en seguir pasando páginas para leer tu novela. Querer saber qué le pasará a continuación a tus personajes, es lo que va a hacer que el lector se beba tu obra de un sorbo.

Escribir es un trabajo que se amplía a muchas disciplinas. Tienes que ser buen narrador, buen investigador, buen psicólogo y buen arquitecto (en sentido figurado, claro, bastante tienes con escribir ese libro que quieres, como para tener que construir un edificio).

Es muy importante invertir parte de nuestro tiempo en definir a esos personajes que van a actuar en nuestra obra. Hay que lograr que el lector los sienta vivos, que le importen, que los ame o los odie, pero que despierten algo en los ojos que mirar sus vidas frente a las páginas. Si logras crear ese vínculo, entonces habrás conseguido lo que todo novelista añora: lectores fieles. Disfrutarán tu historia y cuando vean que vas a publicar otra, estarán esperando para leerla.

Así que, esta semana, vamos a centrarnos en los personajes, en general, no hablamos de protagonistas, antagonistas o secundarios, hablamos de personajes, sea cual sea su papel en la obra.

Coge papel y lápiz y prepárate para los 33 consejos que voy a darte. Si logras cumplirlos, tus personajes parecerán más vivos que nunca.

#1 Define bien su papel en la historia

Cada personaje tiene una presencia en la obra, según su importancia y papel. Hay historias en las que los antagonistas, pese a estar presentes en la trama, no aparecen hasta el final o se limitan a una aparición en todo el libro. Eso no quiere decir que no debas dedicarle tiempo a definirlo, porque será necesario que lo hagas mediante conversaciones del resto de personajes. Cuando empieces a diseñar tus personajes, procura no dejar ninguno de lado, porque aunque aparezca poco, el lector necesita saber cosas de ese personaje para comprender la historia y las relaciones entre el resto de actores.

#2 ¿Cuán es su propósito?

En una obra, no podemos introducir nada que no tenga sentido e influya en la historia. Ponernos a escribir por escribir y a contar algo que no modifique la historia, es perder el tiempo y hacérselo perder al lector. Si un personaje no tiene un propósito claro en tu historia, es mejor que prescindas de él. También puedes replantearte la historia y crear un hueco para ese personaje. Pero si la tienes muy clara y algún personaje no tiene cabida, no tengas reparos en desterrarlo.

#3 Trabaja duro en la ficha de datos

Crear fichas parece un trabajo nada productivo, pero, créeme, merece la pena. Con esas fichas, tienes un lugar al que acudir ante cualquier duda que te surja durante la escritura. En tu mente, tienes claro cada atributo de ese personaje. Y, no nos engañemos, puede que tengamos buena memoria, pero siempre será mejor que algo que tenemos en la mente lo expongamos por otro medio. Escribir tus pensamientos, grabarlos de propia voz, los hace más reales. Por eso sentimos alivio al explicarle a alguien nuestros problemas, porque al tiempo que los contamos, los escuchamos, y aunque ya lo tuviéramos claro, el hecho de oírlo lo convierte en algo que puede entenderse mejor. Y muchas veces vemos las cosas desde otro punto de vista al nuestro. Y trabajar en una ficha de nuestros personajes, tiene ese efecto. Los hacemos más reales al plasmar lo que hemos inventado en papel. Podemos ver si pueden mejorarse o si algo falla en ellos.

Si  no estás suscrito al blog, aprovecha y hazlo ahora, porque te regalamos una mini guía para escribir tu novela y unas fichas para tus personajes y tus capítulos.

#4 El nombre importa

Habrá escritores que no tengan en cuenta los nombres que le dan a sus personajes. Al fin y al cabo, sólo es una forma de nombrarlo. Pero un nombre puede significar mucho. Y ya no sólo por el significado literal del mismo, un nombre puede hablarnos del origen del personaje. Podemos saber si es de una nacionalidad u otra, o el origen de su familia. También tenemos relacionados ciertos nombres con ciertas clases sociales; en este caso es algo meramente cultural, porque igual que el hábito no hace al monje, el nombre no tiene por qué ser indicativo de tener poder o dinero. Pero si lees: Lady Rocheford entró en el salón. Probablemente piensen en una dama de alta alcurnia que entra con sus mejores galas en un refinado salón, repleto de alfombras y espejos. Sin embargo, si lees: Rosita entró en el salón. Ya no piensas en una mujer encorsetada, piensas en una joven alegre y pizpireta que entra en una sala mucho más desenfadada que la anterior. Sólo hemos cambiado el nombre, pero la impresión que nos da es muy diferente. Aparte de esto, también podemos conocer la época en la que se desarrolla el libro. Incluso el día de nacimiento del personaje, porque hubo una época, al menos en los países católicos, en la que los recién nacidos recibían su nombre según el santoral del día.

También puedes escoger el nombre, por cómo es tu personaje o por la circunstancia que lo rodea. Es una maniobra que puede parecer un poco burda, llamar Esperanza a una niña que va a traer esperanza a una comunidad… pues puede parecer demasiado obvio. O Salvador a un héroe que recata a un niño de un incendio. Son casualidades que a veces nos encontramos en la vida, pero ya que estamos creando la historia, debemos cuidar mucho los detalles y sólo hacer uso de estas herramientas narrativas cuando sea necesario y aporte algo a la historia.

5# Ten clara su apariencia

Puede parecer una tontería, pero es muy necesario para mantener una constancia y permitir que el lector conozca a un personaje. Tendrás que hacer más de una descripción de cada personaje. Y ese actor tendrá una forma de gesticular, una apariencia propia, vestirá ropas de algún tipo, puede tener cicatrices, un cabello particular… Por eso vienen muy bien las fichas, porque en ellas tendremos todos estos detalles bien presentes.

6# Debes conocer al milímetro su personalidad

Tú eres el primero que debes conocer a tus personajes, para poder darlos a conocer a tus lectores. Algo muy bueno, a la hora de crear tu historia, es ser capaz de dar a tus personajes una historia que justifique sus acciones, sean buenas o malas. Alguien generoso, actuará en conciencia y eso tienes que hacérselo ver a tus lectores, porque les dará una visión mucho más amplia de tus personajes.

7# Crea personajes imperfectos

Somos humanos. Todos tenemos virtudes y defectos. Tus personajes también. Si sólo les das virtudes… tu lector arrugará el morro. Si sólo les das defectos, sucederá lo mismo, aunque quizá lo arrugue para el lado contrario.

Nadie es perfecto (a no ser que tu personaje lo sea, ya ya, es contradictorio, pero es que es posible que el rollo de tu personaje sea ese, ser perfecto; algo que depende de tu historia, si en tu historia, que un personaje sea perfecto, es lo necesario, adelante).

8# Dale conflictos internos

Pon a tu personaje entre las cuerdas, que tenga que decidir, actuar de forma diferente a cómo él querría hacerlo. Eso crea mucha tensión en el lector y lo atrapa en la historia. Tus personajes tienen que ser puestos a prueba continuamente y no hay mejor forma de hacerlo, que dándole conflictos internos.

9# Conoce cómo ve el mundo tu personaje

Tu personaje verá lo que le rodea, de forma muy distinta, si es rico o pobre. Si tiene poder o no lo tiene. Si es libre o es esclavo… Su posición social es importante para que el lector conozca bien el punto de vista de un personaje concreto.

10# La voz

Todos tenemos nuestra forma de hablar particular, pero, además, dependiendo de nuestra cultura, nuestro origen, nuestra posición social… hablaremos de una u otra forma. Esos detalles se ven en la riqueza lingüística del personaje, en las referencias que utilice al explicarse… podemos saber si es un personaje de otra época, de mundo, anciano, joven, niño… y todo esto sólo con su forma de expresarse.

Una de las cosas más difíciles a las que se enfrenta un escritor, es lograr darle voz propia a los personajes. Al fin y al cabo, nuestra herramienta para comunicarnos es nuestra propia forma de expresarnos. Y es difícil dejara a un lado eso tan personal, para darle vida a personajes que son muy diferentes a nosotros mismos. Trabaja duro en esta parte y lograrás darle voz propia a tus personajes.

11# Expón sus rarezas

No hay nada que marque más a un personaje, que sus peculiaridades. Si logras crear un personaje interesante, con alguna rareza, el lector conectará enseguida con él. Puede ser una característica buena o mala, pero algo que sea único, que pocas personas tengan o hagan.

Por ejemplo: Fox Mulder (para los más jóvenes, el agente del F.B.I. que buscaba la Verdad en cada episodio de X-Files), comía pipas de girasol. En Norteamérica (y en muchas otras partes del mundo), esas pipas sólo las venden para dárselas a los loros. Es algo que nadie hace y que le dan un punto especial al personaje, una particularidad que conecta al lector con él.

12# Aporta información sobre sus relaciones personales

Tu personaje puede ser un solitario, pero tendrá un origen, gente que de alguna forma lo ha convertido en lo que es en el momento del desarrollo de tu historia. Habla de su familia, amigos, compañeros de trabajo (o que ellos hablen de él). A veces, es más atractivo conocer a alguien por lo que los demás dicen de él que por su propia voz o actos.

13# Define su día a día

El lector quiere saber la rutina diaria de tu personaje. Sobre todo, antes de que comience el conflicto que da lugar a tu historia. Ver esa parte de la vida de los personajes, hará que el contraste con su evolución, a lo largo de la historia, sea más evidente.

14# ¿Qué quiere tu personaje?

¿Tu personaje está contento con su vida? ¿Desea que algo la cambie? Intenta dejar claro la postura de tu personaje previa a los acontecimientos que dan pie a la trama principal.

15# ¿Qué quiere?

Lo que queremos no es siempre lo que necesitamos. Tu personaje puede tener unos deseos, unos anhelos, que no son los que necesita para ser feliz. Deja claro lo que mueve a tu actor, lo que lo hace levantarse de la silla. Deja claro qué busca, aunque no sea lo que termine encontrando una vez finalice tu trama.

16# Ten clara su meta

Puede que lo que tenga que hacer tu personaje para alcanzar el éxito, no sea lo que cree al principio. Pero debes dejar claro lo que tiene que hacer para lograrlo. No tienes por qué destripar la historia a tus lectores, es algo que debes tener claro tú a la hora de escribir y definir a ese personaje. Debe actuar, a cada instante, de forma que todo le lleve a ese momento. De manera que la meta que desea alcanzar, esté a su mano.

17# Motivación

Por mucho que definas las metas, los deseos de tu personaje, si no están motivados… el lector no quedará contento. La motivación es lo que lo hará enfrentarse a monstruos, a sus miedos, a sus adversarios o a sus fantasmas. Sin motivación, no somos nada. No tiene por qué ser una motivación egoísta, puede ser altruista. Lo importante es que la tenga.

18# Su historia personal

Todos tenemos una pasado. Una historia que puede marcar nuestro carácter o nuestras expectativas. Podemos dejar caer pequeños detalles, para que el lector conozca el origen de un personaje, en sus recuerdos, en sus pensamientos ante un estímulo determinado.

19# Fantasmas o esqueletos en el armario

Nuestro pasado está lleno de vivencias, tenemos recuerdos buenos y malos. Hemos vivido cosas más o menos agradables y casi todos tenemos el peso de esos acontecimientos pasados en nuestro presente. Nos hace comportarnos de una u otra forma y relacionarnos con otras personas, condicionados por ese pasado. Tus personajes también. Intenta dejar caer pequeñas píldoras que informen al lector sobre cosas que carga en su mochila un personaje, para que comprenda mejor su forma de ver la vida y de enfrentarla.

20# Sueños

Todos tenemos sueños, aunque algunos sean imposibles, son los que nos dan fuerza en el día a día. Tu personaje también los tendrá. Y pueden marcar su actitud y su forma de vivir y verlo todo. Cuando crees un personaje, dale sueños. En mayor o menor medida, lo hará más humano.

21# ¿Qué le gusta a tu personaje?

Fuera de su trabajo y obligaciones diarias, tu personaje tendrá alguna afición o le gustará realizar alguna actividad. Eso lo hará más completo y real a ojos de tus lectores.

22# Afectos

¿Los amigos son importantes para tu personaje? ¿O tal vez su pareja? Para mucha gente, lo primero es la familia. Deja claro dónde tiene puesto su corazón tu personaje. Eso justificará su comportamiento en determinadas situaciones.

23# Dale alguna fortaleza

Puede que tu personaje sea un desdichado, pero siempre, en toda vida, hay una pequeña luz que ilumina su alma. Enciende esa luz para que tu lector entienda que en su desdicha, hay algo que le da fuerzas, en lo que tiene éxito.

24# Hazlo reconocible

Puede que tu historia tenga pocos o muchos personajes, lo que tienes que hacer, es lograr que tu personaje sea reconocible por el lector nada más aparecer. Eso puedes conseguirlo con muchos de los aspectos que hemos visto atrás. Su forma de hablar, de vestir, de comportarse… son detalles que lo harán visible.

25# No te limites a los tópicos

Vienen muy bien para dar una visión rápida al lector, del personaje que estamos introduciendo. Pero es algo de lo que no podemos abusar. Trata de usar tópicos cuando no puedas dejar claro de otra forma el tipo de personaje que estamos presentando. Es una buena herramienta que hay que usar con cuidado. Su abuso le resta calidad a nuestra obra.

26# Todos tenemos emociones

Sean protagonistas o no, todos lloran, ríen, sufren, se enfadan… deslizar algún que otro detalle de sus emociones, hará que los lectores se identifiquen con ellos, los vea como a personas de verdad.

27# Ponle las cosas difíciles

Puede que tengas personajes de éxito y otros más desafortunados, pero si les das éxitos fáciles, el lector no sufrirá con ellos y perderá interés en la historia. Es así de triste, pero lo que hace que las historias merezcan la pena, es ver cómo los personajes sufren hasta que consiguen su meta. Poner a los personajes en aprietos, creará mayor expectación.

28# Errar es de humanos

Siempre se suele decir, que en el éxito y en el fracaso, es dónde vemos la realidad que una persona esconde. Y una historia que nace de una derrota, es una buena historia en la que el protagonista tendrá que superarse tras pasarlo muy mal (todo lo mal que tú, como escritor, quieras. Somos malos, en el fondo, y hacemos sufrir a nuestros lectores con gusto). Aunque es posible que tu historia comience tras un éxito que el protagonista no asume o no quiere, eso es lo bueno de las historias, que aparecen de casi cualquier acontecimiento.

29# Que sufran un poco

Si tus personajes sufren, sufrirán tus lectores. Y si tus lectores sufren con tu historia, es porque lo has hecho bien, has logrado que se enamoren de tus personajes y quieran que alcancen el éxito. El sufrimiento de tus personajes es el que marcará el momento en el que se sobrepongan a ese sentimiento y saquen fuerzas para alcanzar su meta final. Del sufrimiento se sale más fuerte, y tus personajes también lo harán.

30# Pero dales un respiro

Bien es cierto, que el conflicto crea atracción, hace que la historia cobre interés… pero tus personajes necesitan un balón de oxígeno que otro, déjalos respirar y disfrutar un poco. Podemos conocer mucho de un personaje ante la desgracia, pero también de sus momentos de felicidad.

31# Ponlos al límite

Todos tenemos líneas rojas que  no estamos dispuestos a cruzar… ¿o sí? Lleva a tus personajes a ese instante, ese momento en el que deben cambiar su visión de las cosas para dejar claro qué es lo más importante. ¿Estará dispuesto a cruzar esa línea? ¿O se mantendrá firme en su postura?

32# Proporciónale un lugar seguro

Todos tenemos un lugar al que llamar hogar, ese sitio en el que nos sentimos a salvo de todo. Durante la noche, ante el miedo a lo que esté acechando en la oscuridad, ese refugió son las sábanas, todos sabemos que ningún fantasma puede atravesarlas (después de todo, un fantasma atraviesa las paredes, pero se oculta tras una sábana, la prueba de que no puede atravesarla, jajaja).

El hogar, el lugar seguro, puede ser un lugar, un edificio o una persona.

33# Crea un buen equilibrio entre tus personajes y tu historia

Historia y personajes, viven el uno del otro. Necesitas tener una buena coordinación entre esos personajes que se mueven en tu historia y el desarrollo de la misma. Cada uno tiene su lugar.

Imagina que tienes un montón de cuerdas entrelazadas, cada una, sostiene otras y todas están de algún modo, sujetas a la principal. Si cortas cualquiera de ellas, cae la principal, porque la cuerda que has cortado es absolutamente necesaria. Pero si cortas una y no pasa nada, aparte de que esa cuerda cae, será porque la trama principal no sufre ningún cambio. Esa es la señal de que esa trama o personaje, representado en esa cuerda, no es necesario y deberías prescindir de él. Todo lo que no sea imprescindible en una historia, sobra.

Como siempre, dependiendo de tu historia, podrás hacer más para que los personajes lleguen al lector o menos. En un relato corto, es complicado darle tanta vida a los personajes, pero no imposible. Si tú, como escritor, los conoces bien, tienes claro cada aspecto del mismo, a la hora de describir sus pensamientos, su forma de participar en un diálogo, mucho con pocas palabras. Casi siempre es mejor mostrar que contar. Dejar libertad al lector para interpretar, pero debes darle las herramientas necesarias para conocer a esos personajes con los que has compuesto tu historia.

Este artículo ha sido un poco más largo que los demás que he escrito hasta ahora y tienes mucho trabajo para lograr crear esos personajes que quieres. Pero, siempre lo digo, escribir es un trabajo duro que requiere de todos nuestros sentidos. Y cuanto más trabajes, mejor será tu obra.

Me despido esta semana, agradeciendo vuestros mensajes y que gastéis parte de vuestro tiempo en leerme. Os dejo aquí abajo algunos artículos relacionados con los personajes que pueden complementar esta información. Que paséis una buena semana y que escribáis mucho.

Los personajes

Aprende a crear personajes secundarios únicos

Cómo elegir al protagonista adecuado para tu obra

4 tipos de antagonistas épicos

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Publicado enEscribirInfinitos Monos

2 comentarios

  1. Tayde Rodríguez Gabarrón Tayde Rodríguez Gabarrón

    EN VERDAD SON MUY UTILES LOS MENSAJES QUE ENVÍAN, LOS LEO Y ESTUDIO Y POR SUPUESTO LOS PONGO DE INMEDIATO EN PRACTICA. GRACIAS. CRÉANME SON MUY NECESARIOS, SOBRE TODO PARA LOS QUE EMPEZAMOS Y NO HAY ECONOMÍA PARA PAGAR CLASES. GRACIAS. MUCHAS GRACIAS.

    • Gracias a ti por tus comentarios. Infinitos monos nació de mis búsquedas para mejorar como escritora sin poder permitirme cursos. Encantada de servir de ayuda.

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