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Personajes secundarios. Aprende a escribir personajes.
Descubre cómo escribir personajes secundarios únicos. Consejos para escribir personajes.

Personajes secundarios únicos

Los protagonistas pueden llevar la batuta de nuestras narrativas, pero los corazones de los lectores a menudo laten al ritmo de los personajes secundarios. Estos pilares de la historia aportan dimensiones y tonalidades vitales, actúan como el apoyo esencial en los momentos cruciales. Proporcionan consuelo, se sacrificándose heroicamente, o simplemente aportando un toque de humanidad con sus propias luchas y éxitos. No obstante, como escritores, a veces los relegamos al olvido. No les damos la chispa de vida que los convertiría en memorables y los haría brillar con luz propia.

¿Cómo evitar que estos personajes queden relegados a meras sombras del protagonista? Dotándolos de una esencia única sin que lleguen a opacar la luz del personaje principal. En este equilibrio radica el arte de crear personajes secundarios únicos. No basta con incluir acompañantes solo por cumplir con un requisito narrativo. No. Cada personaje debe ser indispensable, dejando una huella imborrable en la trama y en el lector. Si la ausencia del personaje no altera el curso de la historia, es momento de replantear su propósito.

El proceso de depuración de personajes puede ser doloroso; deshacernos de aquellos a quienes hemos dado vida con nuestras palabras es una decisión difícil. Pero el sacrificio vale la pena cuando se trata de enriquecer la trama. Debes darle a cada personaje la oportunidad de dejar una marca indeleble.

Los personajes secundarios no solo deben existir para apoyar al protagonista, sino para vivir sus propias historias. Ahora vamos a ver tres puntos que te ayudarán a escribir personajes secundarios únicos.

1# Ficha de personaje

La ficha de personaje es un recurso indispensable en el arsenal de todo escritor serio. No se trata solo de un compendio de características físicas o de meros datos biográficos. Es la esencia completa de un ser ficticio capturada en papel. Al igual que conocemos a nuestros amigos y familiares, debemos conocer a nuestros personajes secundarios. Conoce sus miedos, sus sueños, lo que los desvela por la noche y lo que los impulsa a levantarse cada mañana.

¿Te preguntas qué deberías incluir en estas fichas de tus personajes secundarios?

Piensa en ellas como un pasaporte al mundo interior de tus personajes: desde su historia de vida hasta sus gustos y disgustos. Incluso debes anotar aquellos detalles aparentemente triviales que, en realidad, pueden ser reveladores. Un personaje secundario con una fobia a las arañas o una predilección por la música clásica puede ofrecer oportunidades únicas de trama y desarrollo de carácter.

Además, te animo a ir más allá de lo superficial. ¿Cuál es la filosofía de vida de tu personaje secundario? ¿Cómo reaccionaría ante una injusticia? ¿Qué secretos guarda? Esta profundidad te permitirá tratar a tus personajes secundarios con la misma consideración que a tus protagonistas, evitando que se conviertan en meras herramientas narrativas. Asegúrate de que cada personaje, tenga la potencialidad de una vida rica y plena, así como la posibilidad de sorprender al lector.

Al suscribirte a nuestro blog, te facilitamos fichas de personaje detalladas que te ayudarán a mantener la coherencia y a añadir capas de complejidad a tus personajes secundarios. Tu primera tarea como escritor que busca crear personajes secundarios únicos es llenar estas fichas con imaginación y cuidado. Cada detalle que anotes puede ser el germen de una subtrama fascinante o la clave para una caracterización excepcional.

2# Dale una historia interesante

La tridimensionalidad es una cualidad no reservada exclusivamente para los protagonistas de nuestra historia. Cada personaje secundario alberga en su interior un universo de experiencias, un entramado de historias que, aunque no sean el foco principal del relato, merecen ser contadas con la misma pasión y detalle.

Es aquí donde radica la clave para escribir personajes secundarios únicos: otorgarles una narrativa que, si bien no se desenvuelva en primer plano, sea rica y fascinante por sí misma.

¿Qué hace a un personaje secundario único?

Piensa en la historia de tu personaje secundario como una novela dentro de la novela, una que tal vez nunca se escriba, pero que influye en cada palabra, gesto y decisión del personaje.

Al igual que Han Solo en ‘Una Nueva Esperanza’, cuya carismática presencia y misterioso pasado capturaron la imaginación del público, tus personajes secundarios deben tener el potencial para encantar y despertar curiosidad. Su vida previa, sus conflictos internos, sus ambiciones y fracasos conforman la tela de su carácter y deben entreverse en su comportamiento y en cómo se relacionan con el mundo de tu historia.

Es improbable que George Lucas se limitara a lo superficial al crear a Han Solo; seguramente, lo dotó de un pasado tan rico y detallado como el que podríamos imaginar para un protagonista. Tu labor como escritor es hacer lo mismo: construir personajes secundarios con historias que, aunque no sean el centro de atención, sean igualmente cautivadoras. Así, tus lectores se encontrarán anhelando conocer más acerca de estos personajes, y te encontrarás con un mundo narrativo más denso y emocionante.

Por lo tanto, asigna a tus personajes secundarios historias interesantes que se entretejan con la trama principal de forma orgánica y significativa.

Así, no solo aumentarás el interés de tus lectores sino que también expandirás el universo de tu narrativa, creando un tapiz más rico en el que cada hilo tiene su propia importancia y belleza.

3# Haz que su personalidad brille

La esencia de un personaje memorable no siempre reside en su papel central dentro de la trama, sino en la singularidad de su personalidad. Los lectores buscan personajes que les resulten interesantes, con los que puedan conectar, reír o incluso llorar. Es aquí donde un personaje secundario bien construido puede brillar intensamente, capturando la imaginación del lector y ofreciendo una paleta de emociones y experiencias.

Para que tus personajes secundarios no sean meramente el coro de la obra principal, sino actores que captan la atención en sus momentos en escena, es crucial dotarles de rasgos distintivos, idiosincrasias, y una voz propia que pueda resonar incluso en su limitado tiempo en el foco narrativo.

Sin embargo, es un delicado equilibrio el que debes mantener para que su brillo no oscurezca al protagonista. Cada personaje debe tener su momento, pero siempre en servicio a la historia mayor que estás contando.

Tomemos el ejemplo de ‘Blade Runner’ y la manera en que Roy Batty, interpretado magistralmente por Rutger Hauer, se eleva sobre el protagonista en la adaptación cinematográfica. Esto no se debe a un error en la construcción de Deckard, sino al extraordinario desarrollo que se le dio a Batty.

Se le añadieron matices, deseos y una poética visión de la vida que lo convirtieron en un personaje con el que el público no pudo evitar empatizar. Su última escena es un claro ejemplo de cómo un personaje secundario puede ser tan o más resonante que el protagonista, sin por ello quitarle mérito a la historia de Deckard.

Por tanto, al crear tus personajes secundarios, busca esos atributos únicos que los hagan destacar. Puede ser una peculiaridad en su forma de hablar, una filosofía de vida inusual, o incluso una perspectiva del mundo que desafíe la del protagonista. Estas son las cualidades que hacen que los secundarios no solo aporten a la narrativa, sino que se instalen en la memoria de los lectores.

En tu narrativa, permite que la personalidad de tus personajes secundarios irradie, dándoles momentos de auténtica humanidad que los elevarán de meros espectadores a seres con historias que, aunque no sean el eje de la trama, merecen ser contadas.

Esto no solo enriquecerá tu obra, sino que también te brindará la satisfacción de saber que cada personaje que has creado tiene una voz y un espíritu que les es inherente.

Los personajes secundarios son las especias en el banquete de tu narrativa: con la dosis justa, pueden transformar una historia de ordinaria a inolvidable. A continuación, detallamos cómo pequeños detalles pueden realzar a tus personajes secundarios, haciéndolos instantáneamente reconocibles y memorablemente singulares:

  • Peculiaridades físicas y tics: Una cicatriz en forma de relámpago, un sombrero inconfundible, o un tic nervioso pueden ser tan distintivos como una firma. Utiliza las descripciones físicas para crear una imagen mental única de tu personaje secundario. Asimismo, los gestos repetitivos o las frases características pueden convertirse en el sello personal de un personaje.
  • Referencias culturales: Nombrar a tu personaje secundario en honor a figuras icónicas de la cultura pop puede servir para crear una conexión instantánea con el lector. Sin embargo, usa este recurso con sutileza y propósito, y asegúrate de que el nombre elegido refleje o contraste de manera significativa con la identidad del personaje.
  • Claro contraste y definición: En una obra con un elenco amplio, es esencial diferenciar claramente a cada personaje. Evita sobrecargar al lector con demasiados personajes indistinguibles; en su lugar, haz que cada uno cuente con características definitorias claras que faciliten su identificación y recuerdo.
  • Objetivos y metas personales: Cada personaje secundario debe tener sus propias ambiciones y metas, independientemente de su relación con el protagonista. Estos objetivos personales no solo añaden profundidad al personaje, sino que también pueden servir para impulsar la trama y crear puntos de conflicto o alianza.

Con estos detalles, no solo los haces más vivos y humanos, sino que también les das un lugar propio en la narrativa. Son estos los detalles que capturan la atención del lector, convirtiendo a cada personaje en una voz única dentro de tu coro literario. Un personaje secundario bien desarrollado puede no solo apoyar la historia, sino también elevarla, aportando color, textura y resonancia emocional.

En el entramado de la narrativa, cada hilo, cada color, cada textura tiene su razón de ser y su momento para resplandecer. Tus personajes secundarios son esos matices inesperados que pueden dar vida a tu historia de formas que ni siquiera imaginabas. Con la atención y dedicación adecuadas, cada uno de ellos tiene el poder de dejar una marca indeleble en la mente de tus lectores.

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Recuerda que tus personajes secundarios merecen ser construidos con el mismo cariño y atención al detalle que tus protagonistas. Nunca subestimes el impacto que un bien desarrollado personaje de fondo puede tener en tu narrativa y en tus lectores. Aprecia a tus lectores y cuida cada aspecto de tu obra; ellos son, después de todo, el corazón de este mundo literario.

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Escribe mejores relatos con estos tres consejos. Aprende a escribir una novela.
Aprende a escribir mejores relatos con estos tres consejos. Consejos para escribir una novela.

Escribe mejores relatos con estos 3 consejos

Escribir una buena historia es complicado. Cuando nos enfrentamos a una novela, tenemos que hacer un gran trabajo previo para que todo salga bien. Pero cuando te pones a escribir mejores relatos, la cosa se complica aún más.

Te ves obligado a condensar todo lo que tienes en mente, en unas pocas palabras (1000 palabras, sólo, le parecen muchas a alguien que nunca ha escrito, ¿verdad?). El escritor se enfrenta a un gran problema: contar mucho en muy poco.

A veces tenemos el límite de 600 palabras (incluso menos); a mí no me gustan demasiado los relatos de menos de 1000 palabras. Me gusta leer y me gustan las historias, demasiado, para conformarme con tan poco.

En otras ocasiones tenemos 10000 palabras (toda una fiesta para nuestro cerebro). Entonces podemos recrearnos, contar todo lo que queremos y presentar correctamente a los personajes.

Pero sea un relato corto o uno largo, nuestros escritos deben cumplir con unas características comunes, que variarán de longitud, según el caso.

Vamos a ver tres consejos para lograr que, nuestro relato corto, merezca la pena. Recuerda que estás leyendo 3 consejos para escribir mejores relatos,

Consejo 1 para escribir mejores relatos

1# Elige bien dónde cuentas las cosas para escribir mejores relatos

Cuando contamos con un espacio reducido, necesitamos planificar al milímetro cada parte de nuestro relato. Puedes escribir libremente, sin planificar; pero a la hora de corregir, debes darle la estructura perfecta y estar dispuesto a desechar parte de tu texto (es horrible tirar esas zapatillas que tanto te gustan, ¿verdad? Tan terrible como borrar parte de lo que has escrito…). Debes tener presente que una historia tiene tres partes:

Introducción – Desarrollo – Desenlace.

Y cada parte cuenta con un tipo de información que debería aparecer en ella.

La introducción sirve para presentar la historia, los personajes y el escenario.

En el desarrollo, el lector debe ver cómo se enfrenta el protagonista a la “aventura” que se le presenta y cómo se prepara para encararla.

El desenlace es la resolución, exitosa o no, del conflicto.

Será necesario saber exponer bien lo necesario para entender la historia y escribir mejores relatos.

Condensar información es muy importante para escribir mejores relatos. Debes aprender a decir mucho con pocas palabras.

Por ejemplo: Luna tenía miedo. La oscuridad era lo que más le asustaba desde pequeña. Verse así, rodeada de ese manto oscuro, la paralizó. Luna temblaba y no podía moverse, la oscuridad la envolvía. Puedes transmitir lo mismo, con menos palabras, mostrando cómo se siente Luna; en lugar de narrar lo que está sucediendo.

Escribir mejores relatos implica ser directo. En una novela te puedes permitir la primera versión, pero en un relato debes ser más directo. Cuando corrijas tus textos, procura acortar frases, si es necesario. Usar la técnica de mostrar en vez de contar, crea dinamismo y permite al lector sumergirse en la psique del personaje, haciendo que la narración cobre vida, lo cual es gratificante para el lector, mucho más que leer frases descriptivas.

Describir es esencial, pero al escribir mejores relatos debes hacerlo de manera que el lector experimente la historia con los cinco sentidos, como el protagonista, no como un mero observador. Puede ser un reto aplicar esta técnica en diálogos y descripciones extensas, pero con esfuerzo, tus historias mejorarán sustancialmente.

Consejo 2 para escribir relatos

#2 El protagonista debe sufrir un cambio para escribir mejores relatos.

Es algo que tienes que tener siempre, SIEMPRE, presente. Tu protagonista debe evolucionar de alguna forma, ser diferente a la persona que era al principio para escribir mejores relatos. La historia que estás contando debe cambiarlo.

Si no es así, puede que estés haciendo algo mal. Ese nosequé, eso que cambia al personaje, es lo que llamamos la moraleja de las historias. Es lo que el lector recordará y lo que motivará su reflexión continua, aun cuando haya terminado de leer tu relato.

Si tu historia no provoca ningún cambio en tu protagonista, analízala bien para escribir mejores relatos y trata de introducir algún tema que pueda provocar ese cambio. No necesitas revelar esa moraleja de forma explícita, de hecho, es preferible que no lo sea.

El lector debe deducir esa lección por tu historia, su desarrollo y su resolución para realmente escribir mejores relatos. Si les das todas las respuestas, podrían no disfrutarlo tanto. Leer es un placer porque descubrimos historias que provocan sensaciones únicas, influenciadas por las experiencias personales del lector.

Es posible que tu interpretación sea una, y la del lector otra; lo crucial es que esa moraleja, ese cambio en los personajes y en la historia, esté presente y sea el motor que mejore tus relatos.

Consejo 3 para escribir relatos

#3 Intenta ser realista para escribir mejores relatos Incluso al escribir fantasía, no puedes darte todos los lujos sin justificación. Si un personaje crea una bola de fuego, esto debe estar fundamentado; ¿es un mago? ¿Ha inventado un artefacto?

No se trata de limitarte a lo realista, sino de fundamentar los sucesos en tu mundo ficticio para que tengan sentido. Del mismo modo, las reacciones de tus personajes deben ser creíbles. Investiga los perfiles psicológicos para sus reacciones y comportamientos.

Así, no solo escribirás mejores relatos, sino que también construirás personajes más ricos y convincentes para los lectores.

Como ves, escribir relatos cortos no implica menos trabajo, como muchos piensan. Tienes que tener en cuenta todo y a la hora de corregir, ser meticuloso. Tienes que ver el relato terminado como un árbol lleno de brotes nuevos y ramas que debes podar para darle la forma deseada.

Escribir es un arduo trabajo que sólo termina cuando publicamos (aunque eso es otro comienzo, lleno de altibajos, satisfacción y desespero, de más trabajo del que puedes imaginar).

¿Y tú eres más de relatos que de novelas? Puedes compartirlo con todos en los comentarios y exponer tus dudas si las tienes.

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Crea una portada para tu libro.
Aprende cómo crear una portada para tu libro. Aprende a escribir una novela.

Puede que no todo el mundo lo haga, pero casi todos acudimos al libro que más llama nuestra atención por la vista. Esas portadas llamativas, que te provocan, que te llaman, que te gritan: ¡léeme! Y es probable, que tras leer el título y darle la vuelta, para saber un poco más, devuelvas ese libro al montón, porque no te interesa. Pero le has dado una oportunidad. Algo que no has hecho con el que está al lado, ese de portada triste y aburrida. Y lo peor de todo, es que, ese libro que ni has levantado, podría ser lo que estaban buscando.

Así somos. Necesitamos estímulos, alfilerazos que nos hagan saltar las alarmas, ante la posibilidad de un libro atractivo. No podemos evitarlo, somos humanos. El diseño puede marcar la diferencia entre ser leído o no. Y no hablemos ya de la edición del volumen. Tengo libros repetidos en mi estantería, sólo porque son una maravilla que todo amante de las letras debe poseer.

Todo el trabajo invertido en escribir y preparar tu libro puede verse frustrado por una mala presentación.

En futuros artículos, hablaremos de la maquetación, edición y publicación de un libro, pero hoy vamos a centrarnos en la parte estética que primero llega al lector: la portada.

Una portada sólo es una cubierta que envuelve algo mucho más profundo y trabajado. Es la imagen de una historia que fue escrita para leerse. Y la mejor forma de encontrar lectores, es lucir perfecta, como una luz en mitad de la noche para unas polillas.

Puedes usar colores, tipografías, ilustraciones, infografías, fotos… es la portada de tu libro, tiene que ser perfecta. Y debemos tener claro lo que queremos, tanto si la encargamos a un profesional como si la realizamos nosotros mismos. Puede que se te de bien el dibujo o la fotografía, o puede que no, eso ya va en las habilidades de cada uno. Es posible que tengas claro lo que quieres conseguir. Y debes conocer a la perfección el tipo de libro que quieres crear. No va a ser lo mismo una novela de suspense que un manual para aprender caligrafía. Cada tema tiene su estética. Aunque, bien es cierto, que la estética puede destacarte o esconderte entre la multitud. A veces hay que buscar la originalidad como medio para ser descubierto por los lectores. Lo importante de verdad será tu contenido, pero si no sabes vestirlo, es posible que nadie llegue a abrir tu libro.

Vamos a ver a continuación cómo debemos diseñar nuestra portada para que sea el centro de atracción de todos en la librería.

#1

El tema

Es lo principal, lo que más claro debes tener, puesto que tu libro ya está terminado y sabes de qué trata. Sabiendo el tema, puedes aprovechar y buscar en las librerías, revisa bien los libros que están en la misma línea que el tuyo. Si puedes, apunta cuáles te llaman más la atención y por qué lo hacen. Después, mira los que no han llamado tu atención, los que has tenido que acercarte y mirar bien para verlos (porque son apagados y grises y no vemos lo gris cuando hay mucho que mirar). Eso es lo que deberías evitar, porque tú mismo has comprobado que no destacan para los potenciales lectores.

Ahora haz una lista de cosas que tienen en común los que brillaban por sí solos y otra con lo que se repite en los menos llamativos. Con esa lista bien presente, debes ponerte a diseñar tu portada.

#2

Los colores

El color es muy importante a nivel psicológico. Cada color nos despierta emociones y recuerdos. Es cierto que no es una ciencia exacta, pero se basa en las mayorías y la mayoría vemos un color rojo como algo muy vivo y un gris oscuro como algo aburrido.

Cada color, o combinación de colores, tiene un significado y podemos utilizarlo en nuestro favor. Si quieres sabe más sobre el tema del color, puedes leer este libro de Eva Heller, una obra muy completa sobre cómo influyen los colores y las combinaciones de los mismos en la psique humana, se llama Psicología del color.

Hay colores relacionados con determinadas temáticas en el mundo literario. Y si te fijas, en el cine también. Las películas tienen un cartel en tonalidades específicas para cada género y la fotografía también es cuidadosamente elegida. Piensa en una película de aventuras. ¿Qué colores te vienen a la mente? Suelen usar colores cálidos para las historias de acción y aventuras. Cada fotograma está teñido de una tonalidad anaranjada que invita a eso, a la acción. Sin embargo, ahora busca una película de terror. Los colores cambian, ahora predominan los verdes apagados y los azules y grises. Esas tonalidades invitan al miedo, a lo desconocido y lo oculto.

No hace falta que seas experto en el significado de los colores, pero está bien tenerlo en cuenta a la hora de diseñar.

Si quieres crear paletas de colores o saber si un color es legible sobre determinado fondo, puedes visitar Coolors, una web donde crear paletas.

#3

La composición

Nuestra portada necesita un punto en el que centrarnos para crear lo que queremos transmitir de nuestra obra. Aquí tienes varias opciones, todas válidas: puedes usar una ilustración como elemento principal; o tal vez una fotografía; o quizá un collage; sin menospreciar las tipografías originales o lettering.

Te decidas por lo que te decidas, la idea está en convertir la portada en una pequeña muestra de lo que hay dentro. A mí no me gustan las portadas que no tienen nada que ver con el libro. Por no hablar, de las portadas que toman como tal el cartel de una película. Si la película existía antes (algo poco común) que el libro, lo puedo entender; pero jamás comprenderé por qué me venden Drácula con el cartel de la película de Coppola (sí que lo entiendo, para vender más libros aprovechando el tirón). Y esos libros que utilizan una pintura que nada tiene que ver con la obra. Me gusta todo lo personalizado y un libro tiene mucho arte y creatividad en cada una de sus facetas.

En esta parte del diseño, tenemos que tener en cuenta algunas premisas que se utilizan en la fotografía y la ilustración. Podemos hacer uso de estas reglas para asegurarnos el éxito con nuestro trabajo.

  • REGLA DE LOS TRES TERCIOS O SECCIÓN ÁUREA

Es considerada la composición perfecta, cualquier escena o imagen que la respete, tiende a considerarse bella, por su equilibrio y fuerza. Está basada en la sucesión de Fibon­acci y se conoce desde tiempos inmemoria­les. Es una de las composiciones más utiliza­das en el arte a lo largo de la historia.

  • LINEA DE COMPOSICIÓN

La línea puede ser vertical, horizontal o inclina­da. Se trata de distribuir en esa línea los principales elementos de nuestra composición, para dirigir la mirada del espectador por dónde nosotros quere­mos.

  • EQUILIBRIO

Las principales imágenes de nuestra composición tienen que estar compensadas, no se trata de alcanzar la simetría, podemos dividir en dos nuestra composición y que en un lado existan dos ele­mentos y en el otro uno solo, pero de gran volumen. Eso equilibra la escena, con una relativa simetría.

Existen más formas de catalogar nuestra composición, pero estas son las más básicas y las únicas que vas a necesitar, a no ser que pretendas con­vertirte en un profesional del diseño, si es así, necesitarás consultar guías más específicas y realizar cursos o estudios para ser diseñador gráfico.

#4

La tipografía

Lo ideal es buscar fuentes que se lean fácilmente. Queremos que nuestra portada se vea perfecta y que el lector pueda leer sin dificultad el título de nuestra obra, nuestro nombre y la sinopsis de la misma. Sería una desgracia escoger una fuente tan intrincada, que el lector no lograse leerla a la primera y dejara tu libro sin ganas de hacer un esfuerzo que no quiere hacer. Crear un libro con una tipografía rara, que sea difícil de leer, es como crear una silla llena de ángulos y zonas duras, que dificultan sentarse. Hazle la vida fácil al lector, escoge una buena letra que sea agradable y cómoda. Puedes permitirte el lujo de introducir una tipografía rebuscada, pero que sea en algo puntual y siempre, siempre, que se lea a la primera.

Tenemos miles de fuentes gratuitas en internet y otras muchas de pago. No es necesario que te rompas la cabeza buscando la tuya. Las letras que “funcionan” en los libros, suelen ser siempre las mismas o variaciones de las mismas.

Para la edición impresa de los libros, suelen usarse tipografías del tipo Serif y para las ediciones digitales del tipo Sans Serif. Por supuesto eres libre de elegir la que más se ajuste a tus intereses, pero ten en cuenta que tu público puede querer una letra más sencilla y legible. Si puedes, comparte algunos textos, con las tipografías que quieres usar, con varias personas y pídeles que te indiquen cuál de ellas les resulta más cómoda de leer. Te ahorrarás algunos quebraderos de cabeza.

Aquí te comparto algunos links de páginas que ofrecen tipografías, de pago y gratuitas:

LynoType

CreativeMarket

LostType

FontSquirrel

Podríamos incluir en las tipografías el lettering, muy de moda últimamente. Con esta técnica podemos crear una preciosa composición de letras intrincadas y elementos gráficos. Muchas veces se logra un efecto vintage muy atractivo, que según la temática de nuestra obra, puede dar un buen resultado. Es una posibilidad muy interesante, porque el lettering se basa en el dibujo, más que en la caligrafía, es como inventar una caligrafía para tu portada y adaptarla a un elemento gráfico concreto. Puede ser única y eso resulta muy, pero que muy atractivo. Si quieres saber un poco más sobre el mundo del lettering, visita el blog Imborrable, en él puedes encontrar tanto herramientas como consejos para adentrarte en este mundo.

Si logras crear una buena composición, con los elementos adecuados y las imágenes perfectas, tu portada llamará la atención de tus potenciales lectores.

Algo que debes tener en cuenta, a la hora de crear tu portada, es que, la realices tú o la encargues a un profesional, debes implicarte en el diseño, porque si dejas todo en manos de otro, hará una interpretación libre de lo que le pides. Y esto no tiene por qué ser malo, pero puede que el diseñador tenga una visión muy diferente a la tuya. Tengas o no habilidades artísticas, en el sentido gráfico, intenta crear un boceto de lo que quieres. Un artista que interprete ese boceto, lo llevará más a su visión que a la tuya, pero al tener un punto focal en el que centrarse, el resultado será más satisfactorio para ti como autor de la obra.

Actualmente estoy trabajando en una guía para diseñar tu portada. Espero poder publicarla a mediados de septiembre. Suscríbete si no lo has hecho ya, así estarás al día de todo y serás el primero en enterarte.

¿Ya has escrito tu novela? ¿Sólo te falta la portada? Pues ya tienes una idea de cómo empezar a crearla. Ponte a ello y culmina tu obra de la mejor manera.

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La historia en 3 actos. Consejos para escribir una novela,
Descubre la estructura en 3 actos, una de las formas más utilizadas en la literatura.

La historia en tres actos

La primera vez que intenté escribir un relato, mi comprensión era simple: sentarse frente a un papel en blanco y plasmar lo que deseaba contar. Sin embargo, con el tiempo, entendí que la historia en tres actos y otros aspectos son fundamentales en el mundo de la escritura.

Es esencial investigar sobre lo que vas a escribir. No se puede narrar eficazmente la vida de una niña en una tribu desconocida sin entender la cultura y costumbres de la tribu. Escribir una historia sin una base sólida de investigación es como construir un mundo de fantasía, pero presentarlo como algo real. Las historias bien fundamentadas son producto de una extensa labor de investigación de sus autores.

Además, la estructura es otro elemento que define la historia, y es aquí donde se centra otra responsabilidad crítica del escritor. La improvisación puede ser útil en la escritura, pero la planificación previa, especialmente cuando se aborda la historia en tres actos, puede evitar muchos inconvenientes posteriores.

Es bueno panear lo que vamos a escribir y cómo lo vamos a escribir

Antes de escribir, necesitamos tener claras muchas cosas, incluyendo el final de nuestra obra. Al igual que un arquitecto que planifica un edificio antes de que los albañiles comiencen a construir, debemos tener una estructura para nuestra novela o relato. Este enfoque nos facilitará la corrección de errores o la necesidad de hacer ajustes.

Hoy, vamos a explorar las estructuras en las historias, centrándonos en la historia en tres actos, que proporcionará solidez a nuestra obra y nos guiará en la dirección correcta.

Si hay un elemento común en todas las historias, ese es el conflicto. El conflicto es el catalizador que desvía al protagonista o protagonistas de su vida cotidiana. No siempre tiene que ser un evento monumental como un ataque de un monstruo o un dragón; incluso eventos aparentemente insignificantes, como una caída o un encuentro inesperado, pueden desencadenar un cambio en la vida del personaje.

La historia en tres actos es una de las formas de estructurar una historia más comunes

Seguimos profundizando en la estructura narrativa conocida como la historia en tres actos, la cual se puede desglosar en tres etapas clave: el comienzo, el desarrollo y el clímax. Ya sea que estés escribiendo una novela, un cuento corto, o incluso un guion, esta estructura es adaptable, con la única variable siendo la duración de cada sección. Aunque la fase del desarrollo, en la que se despliega la trama, tiende a ser más extensa que las otras.

La historia en tres actos sigue una lógica fácil de entender

En cada una de estas etapas que conforman la historia en tres actos, es imperativo generar un interés creciente en el lector. La incertidumbre es tu aliada; mantenla viva, alentando al lector a pasar página tras página, buscando descifrar el misterio de lo que sucede. Como escritor, tienes el control para dosificar la información, evitando desvelar todos los detalles desde el principio para mantener al lector interesado. Sin embargo, no debes confundir engaño con mentira; el primero mantiene al lector intrigado, mientras que la segunda puede hacerle sentir traicionado y perdido. Puedes jugar con la información, pero no tergiversarla.

La historia en tres actos

Desgranemos más en detalle lo que significa cada uno de estos tres actos en la estructura de la historia. Estos son: Introducción, Desarrollo y Resolución.

Introducción: Aquí es donde tu historia cobra vida. Debes presentar a tus personajes (principalmente al protagonista), la situación que les rodea, y el conflicto que se desarrollará en la trama. La profundidad de la introducción variará según la longitud de tu obra. Si es un relato corto, deberás condensar la vida del protagonista en unas pocas líneas. Si es una novela, tendrás más espacio para dar vida a los personajes secundarios, describir el lugar donde vive el protagonista, su ocupación, gustos, preocupaciones, etc. Sin embargo, lo más importante es presentar al personaje y su situación, así como el conflicto que desencadena la historia.

Desarrollo: Esta es usualmente la parte más larga de la historia en tres actos. En este tramo, narras el viaje que debe emprender tu personaje para llegar al desenlace. Es aquí donde vemos la mayor parte de la acción y el desarrollo de la trama principal. Debe haber una evolución de los personajes a lo largo de esta fase; si permanecen igual que al principio, algo no está funcionando bien en tu historia.

Resolución: Esta es la última etapa de tu historia en tres actos, donde se desenlazan los conflictos y se cierra la narrativa. Al igual que en la introducción, esta parte tiende a ser más corta que la fase de desarrollo. Aquí es donde se revela el resultado del viaje del personaje y cómo los conflictos que han enfrentado han cambiado su vida.

En la historia en tres actos, es fundamental enganchar al lector para que quiera continuar con tu obra. Debes crear ganchos que atrapen al lector y lo mantengan en suspense. Un buen consejo es comenzar con un pequeño conflicto que el protagonista resuelva con éxito. Este primer triunfo genera expectativas en el lector y establece un precedente para el conflicto principal que se desarrollará en la historia.

Recuerda, sin embargo, que cada historia es única y estas pautas deben servir solo como un punto de partida o referencia. La clave está en captar y mantener la atención del lector mientras le ofreces un viaje interesante y memorable a través de tu historia en tres actos.

Desarrollo

Esta será la sección más amplia (aunque podrías asignar a cada sección una longitud similar, por lo general, el desarrollo siempre es más extenso; es común brindar una pequeña introducción antes de la historia per se y finalizarla en un segmento igualmente breve).

En esta etapa de nuestra narrativa, debemos relatar el recorrido que debe emprender nuestro personaje hacia el desenlace. Si logra tener éxito en su empeño o fracasa, es algo que no deberíamos considerar en este punto. El protagonista, que ha experimentado algún tipo de contratiempo, que lo ha desplazado de su realidad diaria, se enfrentará a novedades y es aquí donde veremos la mayor parte de la acción. Durante su transformación, de la persona que era antes del conflicto en el que se ha visto enredado, a la persona que será una vez aceptado el cambio. Lo que es cierto, que en una historia, los personajes deben evolucionar. Si son la misma persona al inicio y al final, algo no hemos hecho correctamente.

Pero lo principal en este comienzo de nuestra narrativa es atrapar al lector para que continúe con tu novela. Debes diseñar pequeñas trampas que capturen al lector y ya no pueda liberarse. Una forma de hacer esto, es iniciar con un pequeño conflicto que nuestro protagonista resuelva satisfactoriamente, lo que provocará que, cuando llegue el conflicto que desencadene nuestra historia principal, el lector comprenda que su resolución supera las capacidades del protagonista.

Escribe siempre buscando el entendimiento del lector

Debes retratar la vida del protagonista de tal manera que, cuando llegue el momento, el lector entienda que ya nada será igual para ese personaje y que debe iniciar un viaje que solo puede terminar si logra resolver ese conflicto (de manera satisfactoria o insatisfactoria).

Entre la presentación y el conflicto, puede haber una extensión más o menos larga, eso variará según tu historia. Y este evento, que aparece inesperadamente, solo será una muestra de todo lo que está por venir. Servirá para crear expectación en el lector. ¿Será capaz el protagonista de resolver ese conflicto? ¿Cómo lo hará? ¿Tendrá ayuda de alguien o deberá enfrentarse solo? Si lo haces bien, el lector se hará muchas preguntas y cuantas más se haga, más interés tendrá en seguir leyendo la historia. Y sé meticuloso al momento de responder a todas esas preguntas que se hará el lector, no hay nada más frustrante, que terminar una historia y que tus lectores aún se estén preguntando cosas sobre ella (siempre y cuando no lo hagas para escribir una secuela, entonces es bueno que los lectores se hagan preguntas).

Ejemplos

Podemos observar ahora los incidentes que provocan la acción de la historia con nuestros ejemplos previos:

Si miramos Drácula, Jonathan Harker, es testigo de eventos que superan cualquier cosa que él haya visto con anterioridad.

En El fantasma de la ópera, Christine descubre que el espíritu que la visita puede ser visto por otros y se da cuenta de que no es quien ella creía.

En El Señor de los anillos, Frodo descubre que su tío, Bilbo, guardaba un anillo que no debía poseer. Este incidente que desata el desarrollo de la trama, puede ser repentino y llevar asociado las consecuencias del mismo. Es decir, entre el incidente incitador y la decisión del protagonista de seguir esa nueva corriente que lo arrastra, puede ser instantánea, en la misma escena o puede ser posterior, dejando tiempo a una decisión que debe tomarse para seguir adelante o para negar el cambio.

¿Continuamos con nuestros ejemplos?

En Drácula, Jonathan Harker se encuentra prisionero y logra escapar para intentar advertir de lo que está ocurriendo.

Si has leído El fantasma de la ópera, habrás visto que Christine, consciente del peligro que corre el hombre que ama, decide complacer al fantasma para evitar la desgracia.

En El Señor de los anillos, Frodo decide que debe cumplir con esa misión porque es su carga y nadie más debe llevarla.

Resolución

Y, finalmente, llegamos al desenlace. Aquí llegamos al punto en que tenemos que resolver nuestra historia. El conflicto que inició la trama debe quedar resuelto. El protagonista debe enfrentarse a lo que sea que le ha cambiado su vida cotidiana y salir transformado del desafío. Y aquí no importa si sale victorioso y derrotado, será el punto final de nuestra historia.

La longitud del mismo dependerá de si hemos dejado muchos cabos sueltos. Puede que te guste terminar la historia sin adornos, el protagonista llega al final y tras el enfrentamiento, la historia termina; o quizás quieras hacer una despedida más larga. Tras el enfrentamiento, queda el retorno a la vida cotidiana, en la que ya no será la misma persona. Puedes aprovechar para cerrar las historias paralelas que has creado, para darle una buena despedida a cada personaje o para presentar la posibilidad de una secuela.

A los lectores les suele gustar más un final con despedías, largo, que no quieren que nunca termine. Yo tuve una época en la que terminaba las historias precipitadamente, y a los lectores no les gustaba mucho, por eso ahora intento terminarlas de formas más pausada, despidiendo personajes y cerrando todo lo que haga falta cerrar.

Y esto es, un poco por encima, la historia en tres actos. Puedes ponerla en práctica con todo tipo de historias y es una estructura ampliamente utilizada, por su facilidad y por su acogida. Son historias que funcionan muy bien. En próximos artículos seguiremos con el tema de las estructuras a la hora de preparar una novela (o relatos, vale igual para una u otra historia).

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¡Muchas gracias por tu tiempo y por considerar estas formas de apoyo! Hasta la próxima.

Un saludo, Lola

Puedes leer más sobre la trama aquí: El Desarrollo de la Trama

Cómo escribir buenas historias de amor. Aprende a escribir una novela.
Cómo escribir buenas historias de amor. Aprende a escribir una novela. Consejos para escribir un libro.

El amor, un tema recurrente en cualquier disciplina artística. Todos hemos sido testigos, o protagonistas, de una historia así, por eso creemos que sabemos escribir una sin problemas. Pero, puede ser complicado escribir una buena historia de amor, de esas que quedan en el inconsciente del lector y que vive como si fuera su propia historia. Por desgracia, es muy fácil caer en tópicos y debemos ser muy cuidadosos de no cometer ese error, si queremos que lector disfrute (o sufra) con nuestra historia. Si bien es cierto que los tópicos bien desarrollados pueden dar buen resultado.

Una buena historia de amor no tiene época, debe ser atemporal. Debemos ser capaces de poder enmarcarla en cualquier tiempo o circunstancia. Precisamente por eso, debemos ser muy cautos. No será lo mismo una historia de amor en el presente que en el pasado. La cultura evoluciona y los comportamientos sociales con ella. Nos guste o no, el pasado no es como nuestro presente. Debemos ser capaces de retrotraernos y de sacar el máximo partido, que esté en nuestra mano, para acercar esa historia al lector contemporáneo y que la disfrute plenamente. Hay un detalle que, para mí, es un error, y consiste en dar a los personajes de época, valores totalmente contemporáneos. Podemos crear una personalidad adelantada a su época, pero sin pasarnos. Al fin y al cabo, las historias se cuentan porque hay gente extraordinaria en ella, pero, que una dama medieval, se comporte como una mujer moderna, que trabaja y es independiente, no es lo propio. Igual que no es normal que un caballero se comporte como un ejecutivo, que podemos ver por la calle. Cada época tiene sus costumbres sociales y tenemos que acercarnos a ese momento, no coger un personaje que podríamos ver en cualquier serie moderna, describirlo con ropas antiguas y ya. Podemos crear personajes inconformistas, pero aún así, no serán como personajes de una historia contemporánea.

Y ya que tú quieres tener en tu novela tu propia historia de amor (sea una novela romántica o una novela en la que se sucede un romance), veamos. a continuación, qué podemos hacer para que merezca la pena incluirla.

Resumiendo el tema amoroso en la literatura, vamos a listarlo, veamos las diferentes historias de amor que podemos incluir en nuestra historia:

#1 De enemigos a amantes

#2 De amigos a amantes

#3 Triángulo amoroso

#4 Segundas oportunidades

#5 Romance entre rico y pobre

#6 Amantes desafortunados

#7 Los opuestos de atraen

#8 Amores guiados por el destino

#9 Relaciones fingidas

#10 Amor a primera vista

#11 Romances en la realeza

#12 Matrimonios concertados o por motivos políticos

Son tópicos y queremos huir de ellos, ¿verdad? Son situaciones que funcionan muy bien en la literatura. Tu misión, como escritor, será convertirlas en una gran historia de amor que llegue a todos. Tienes que ser capaz de escribir y que nadie piense que es un tópico. Ahí entra tu magia cómo escritor.

Algo que tienes que tener en cuenta, es que una historia de amor debe fluir lenta, cociéndose a fuego lento hasta que los implicados estén preparados. En el caso del amor a primera vista, por ejemplo, la “cocción” será presentarnos a esos personajes; permitir al lector saber cómo son, qué les gusta, qué los une, o los separa; y llegado el momento, dar el paso de ver su amor completo. Que la pareja amorosa sea un mero premio, que, el protagonista, alcanzará con el éxito, hace que la historia amorosa no exista, sólo un manual de pasos hasta alcanzar el amor. Y el amor no es una corona de laureles, es un sentimiento que crece, que se desarrolla a lo largo de tu novela y que florece en algún punto entre el principio y el final de la obra. Es una historia que debe tocar la fibra sensible del lector. Las historias romántica lentas, son mucho más adictivas que las rápidas.

Vamos a ver qué aspectos deberían tener nuestras historias de amor para resultar auténticas.

1# ¿Qué tipo de química quieres crear?

Lo cierto es, que, la química, muchas veces, es algo incomprensible. Y por mucho que lo busques, es difícil de conseguir. Puedes tener en cuenta algunos aspectos que pueden convertir la relación entre dos personas en algo natural e interesante. Que dos personajes tengan esa química especial, casi es suerte. Pero si trabajas duro, la suerte te sonreirá con mayor frecuencia. Hay que estar pescando para lograr una buena pieza y hay que estar trabajando para que la musa ilumine tu trabajo,

Podríamos fundamentar las relaciones en:

  • Un vínculo sobre los intereses de ambos o de una experiencia compartida.
  • El conocer a alguien, amplía los horizontes de uno de ellos.
  • Personalidades opuestas que se atraen.
  • Admiración mutua.

La química no es sólo amorosa, también puede existir entre amigos y algunos de estos rasgos, sirven también en otros tipos de relación. El amor romántico y el amor fraternal, funcionan muy bien, no todo ha de ser amor entre parejas.

Si quieres alcanzar el éxito, procura combinar los tópicos que expusimos al principio con estos rasgos que estamos viendo. Esa mezcla, puede ser nuestra escalera al éxito.

2# Define el interés romántico de tu protagonista

No necesitas precisar lo que tu protagonista necesita en el amor, pero debes dejarlo patente. Es necesario que conozcas bien a tus personajes y conocer lo que necesitan para estar completos, aunque ellos no lo sepan o crean que no lo necesitan.

Aunque, a veces, necesitas crear un interés romántico, para activar a tu protagonista, tienes que diseñar un buen personaje que sirva como pareja a tu protagonista.

3# Crear un personaje que complete a tu protagonista

Además de crear unos buenos personajes, tienes que lograr crear un conflicto entre los amantes o enamorados. ¿Estarán juntos desde el principio o tendrán que evolucionar hasta estarlo? Si uno de los personajes va a evolucionar, significa que, en un principio, no estaba destinado a esa persona, así que algo lo cambia, ¿el amor verdadero? Eso lo debes decidir tú.

Hazte las siguientes preguntas:

¿Qué encuentra, ese protagonista, atractivo en otra persona?

¿Qué tipo de persona le daría la felicidad? Piensa que, a veces, buscamos el amor en una persona que no nos va a llevar a la felicidad, porque nos empeñamos en un amor que no debería ser. Tal vez tu protagonista tenga un amor que lo ciega y no ve que, el verdadero amor, lo tiene a su lado.

¿Tiene, uno de los enamorados, algo que le impide darle rienda suelta al amor?

¿Qué valora nuestro protagonista de otra persona?

¿En qué circunstancia se siente solo nuestro protagonista?

¿Cuál es su mayor temor? ¿Qué descubran un defecto, algo que lo hace sentirse culpable?

¿Puede el amor sacarlo de su zona de confort? ¿Hacerle olvidad todo lo malo que lo acecha?

¿Le va bien un tópico amoroso a mi obra? No es lo mismo una historia de aventuras con un romance que una historia romántica.

¿Qué tópico encaja en mi historia?

Si logras responder a estas preguntas (no todas, no te preocupes), ya estás preparado para escribir el personaje que despertará el interés romántico de tu protagonista.

Y siempre, piensa, que el amor del que hablamos en este caso, es el amor romántico. Existen muchos tipos de amor que pueden funcionar muy bien en una historia y que nos alejan de esos tópicos de los que hablamos al principio. Hay grandes historias de amistad, que es amor por otra persona sin interés romántico. Amor entre hermanos o padres e hijos, amor a la justicia, a la verdad… en literatura vale todo lo que seas capaz de escribir con sentido.

Pero piensa, que en una historia romántica, tiene que haber al menos dos personajes implicados. Por eso, es necesario desarrollar al protagonista y al compañero (quien provoca el interés romántico). Vamos a ver una lista de cosas, que harán que el lector comprenda mejor esa historia:

  • La pareja de tu protagonista (o quién representa el interés romántico), tiene su propia historia, no es un simple florero o premio que logrará, o no, el protagonista.
  • Dale humanidad (no crees un dios o diosa que cumpla todos los requisitos del protagonista). Todos tenemos defectos y virtudes, huye de los personajes perfectos, el lector no quiere ver eso, quiere ver realidad.
  • Procura que la persona de la que se enamora tu protagonista sea irremplazable. Su presencia o existencia, tiene gran importancia en la trama. Que no sea un mero accesorio que aparece de vez en cuando para darle un poco de acción a la historia.
  • La pareja de tu protagonista (o la persona que despierta su amor), tiene que marcar un antes y un después en el protagonista. Tanto el uno como el otro, deben influenciar en el comportamiento, tienen que sufrir algún cambio en ellos, provocado por el amor o la falta de él. Los personajes inician un viaje al inicio de la historia y deben llegar al final cambiados de alguna forma.

Las historias de amor pueden enriquecer una obra o destrozarla. Piensa bien antes de introducirla en tu trabajo. Puedes pensar que es necesaria, pero deberías estar abierto a la posibilidad de que no lo sea. Una historia romántica no sería nada sin los amantes, pero otro tipo de historia puede funcionar, perfectamente, sin necesidad de introducir el interés romántico. Cuando decidas escribir una historia de amor, ten en cuenta todos estos detalles de los que hemos hablado. Por supuesto, no es necesario que tu historia cumpla todo, pero sí alguno de ellos, porque eso significa que lo estarás haciendo bien.

Y lo más importante, escribas una historia de amor para una novela romántica o lo hagas para una novela de acción, trabaja bien esa historia, no caigas en el tópico de convertirla en una mera anécdota, un adorno más, de tu novela. El lector quiere sentir pasión y dolor. Dáselo.

¿Y a ti? ¿Te gustan las historias de amor? ¿Tal vez seas lector de novelas románticas? ¿O te apasionan las novelas, que no siendo románticas, tienen una gran historia de amor?

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