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Cómo NO presentar personajes

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Cómo no presentar personajes. Aprende a escribir personajes sólidos.
Aprende cómo no presentar personajes en tus historias. Descubre cómo escribir personajes.

Cómo NO presentar personajes en tus historias

Tiempo. Una palabra, un concepto, una realidad… Como seres vivos, tenemos un tiempo limitado en este planeta. Tenemos que ser realistas y asumir que nunca leeremos todos los libros que deseamos leer. No hay cosa que me dé más rabia, que empezar un libro y que no me apetezca terminarlo. Y cómo introducir los personajes es una de esas cosas con las que hacemos perder su tiempo a los lectores.

Aunque reconozco que sólo hay dos libros, bueno, tres, que he dejado de leer en mi vida:

El primero fue “El enigmático Mr. Quin”, de una de mis escritoras favoritas. ¿El motivo? Creo que hoy puedo decir, que era demasiado joven para leerlo, me aburría, tenía trece años y no lograba avanzar. Lo dejé… y quiero leerlo ahora, pero siempre tengo otro libro que leer.

El segundo fue “La regenta”, lo siento, no pude pasar de la página dos. Me aburría, me producía rechazo y encima era una lectura obligada por la escuela… hoy pienso que fui injusta. El principal motivo por el que dejé de leer era porque me obligaban, cosas de adolescente, supongo. Aunque es cierto que, a diferencia del señor Quin, no quiero saber nada de la regenta ni nada parecido (pero es mi opinión, no lo critico de ninguna forma, sencillamente, hay libros que no son compatibles con algunas personas, igual es algo parecido a la alergia; nadie muere por comer marisco, a no ser que seas alérgico…).

La tercera novela que dejé de leer fue “La reina roja” (la de Aveyard). Un libro de esos de muchos fans, pero que no cuenten conmigo. No tengo buen recuerdo de esa lectura, la dejé cuando llevaba más de dos tercios, así que no fue porque no le diera una oportunidad. De los tres, ha sido el que más tiempo me robó y el tiempo no se recupera, jamás. Me pareció, tan predecible, que me aburrió sobremanera. Supongo que muchos, que lo habéis leído, no pensáis lo mismo, pero sobre gustos… ya se sabe. Acepto que exista, eso sí, y que sea leído y disfrutado, pero no por mí.

LAS DESCRIPCIONES LARGAS NO ESTÁN MAL, CUANDO SON NECESARIAS, NO POR NORMA. ESCRIBE UNA PRESENTACIÓN ESCUETA PARA TUS PERSONAJES

El caso es, que, a la hora de escribir, tenemos que pensar en eso, en el tiempo que nuestros lectores van a invertir en nuestra obra. Nos van a regalar su tiempo y nosotros tenemos que darle una buena historia que disfrutar.

¿Y qué podemos hacer por ellos? No contarle nada que sea irrelevante. Centrarnos en ese concepto que tanto me gusta: No lo cuentes, muéstralo. Y en uno de los puntos en los que más podemos ahorrar tiempo es en escribir una buena presentación de personajes que participan en su historia, esos que están alrededor del protagonista. Una de las partes qué más debes trabajar, como escritor, es aprender cómo escribir personajes. Así que, vamos a ver a continuación: Cómo no introducir personajes.

El lector es inteligente, no lo tomes por tonto

A la hora de presentar personajes, lo que se suele hacer, es contar una historia previa a la que motiva tu obra, en la que el protagonista y ese personaje tienen una escena en común o el momento en el que se conocieron. ¿Qué podemos hacer para evitarle dos páginas de presentación a nuestros lectores? No contar esa historia, limitarnos a mostrar algo que diga mucho, sin decirlo, de ese personaje.

Por ejemplo:

Estamos contando la historia de una joven que está en una situación de peligro y queremos que el lector sepa que tiene un hijo. Es tentador ponernos a contar cómo conoció al amor de su vida, cómo fue su relación hasta que tuvieron ese hijo. Pero eso nos llevaría páginas. Tiempo, no lo olvides, no se recupera nunca. ¿Qué podemos hacer? Vamos a verlo:

Lucía estaba sola. La corriente no se había llevado su coche, pero no tardaría en hacerlo. No podía dejar de pensar en los ojos de Marcos, cómo la miró aquella mañana, su primer día de colegio, cómo le agarró la mano con sus diminutos deditos.

No estamos indicando que Marcos sea su hijo, pero se puede deducir. Si una madre está a punto de morir, recordará lo que más quiera en su vida. ¿Le hemos ahorrado tiempo al lector? Sí. Y está bien hacerlo en una novela, algo imprescindible en un relato. ¿Está mal ponernos a contar la historia de Lucía, con su hijo, su marido…? No, pero recuerda: TIEMPO.

¿Cómo hemos ahorrado ese tiempo? Hemos descrito cómo miraba Marcos a la protagonista y cómo le sujetaba la mano. El lector puede interpretar que la adoración con la que miraba, es la adoración de un hijo y la forma en que la sujetaba, un intento por aferrarse a alguien muy querido. Y ya está. El lector es inteligente y puede deducirlo. Y además, según la información que demos, estaremos dotando de cierto misterio la historia. No hay que contarlo todo con pelos y señales.

El tiempo es un tesoro

¿Nuestra novela va a superar las 600 páginas? Puede que sí, pero intenta que merezca la pena. No permitas que tu historia sea larga, por el único motivo de necesitar 100 de esas páginas en presentar un personaje. A nadie le interesa saber cuántas estanterías tiene en su casa, el color de las puertas, la disposición de los sillones, la cantidad de ventanas… no gastes páginas en eso. Puedes presentar a un personaje de mil formas diferentes y dar tanta, o más información, sin necesidad de descripciones puramente físicas o espaciales. El lector quiere saber, sí, pero quiere acción y en esos momentos de acción se pueden decir muchas cosas de nuestros personajes.

UTILIZA TODOS TUS SENTIDOS PARA CONTAR LO QUE SUCEDE; APROVECHA EL COMPORTAMIENTO DE LOS PERSONAJES PARA DEJAR CLARO CÓMO SON, ES MUCHO MEJOR MOSTRAR SU ACTITUD QUE EXPLICARLA

En un relato no es algo que importe. En una novela… ya habrá tiempo de contar muchas cosas, no lo hagas sólo para presentar personajes. Aprovecha los gestos, lo que siente, lo que recuerda de algo o alguien. Presentar un personaje haciendo uso de su historia, puede llevarnos a robarle al lector; porque les quitamos tiempo que podrían haber empleado en otra historia o en hacer miles de cosas. Acostúmbrate a presentar personajes sin contar su historia, si es necesario que la sepamos, ya la iremos contando, así le damos misterio y el lector seguirá leyendo para saber más.

Deja que el lector se lo imagine

Una de las cosas que más vida le dan a la lectura, es el poder de la imaginación. Dos personas leen la misma obra, y tienen visiones muy diferentes de los personajes. ¿Por qué? Porque le dejamos ese punto de misterios a los personajes, a la hora de escribir. Demasiada información lentifica la lectura y aburre al lector. Pon en práctica eso que se suele decir: si cuentas todo lo que sabes, ya no eres necesario para nada.

TUS LECTORES QUIEREN SABER COSAS DE LOS PERSONAJES, PERO TÚ TIENES QUE DAR ESA INFORMACIÓN CON CUENTAGOTAS PARA MANTENER LA EXPECTACIÓN

Pensar que nuestros lectores no van a sentir conexión con los personajes porque  no los hemos descrito al detalle, es un error. Yo diría que, lo que hace que nuestros lectores amen a ciertos personajes, es el misterio, todo eso que no se cuenta de ellos. Cuenta lo básico y deja intuir el resto.

Luis se guardó lo único que conservaba de María en la cartera. Estaba preciosa en aquella foto, con su sonrisa a medio gas y su pelo alborotado.

¿Qué sabemos con esta frase? Que María es alguien especial para Luis y que ya no está con él. ¿Habrá muerto? ¿Lo habrá dejado? Eso es algo que no importa para la historia, importa para entender al personaje, pero no es necesario resolver esa duda. Ya le estamos diciendo al lector que hay alguien importante para él y que de alguna forma ahora está solo. ¿Qué hubiera pasado si nos hubiésemos puesto a contar quién es María y qué pinta en la vida de Luis? Que habríamos llenado toda una página, por lo menos, en lugar de expresarlo en un párrafo. El lector va a sentir pena por él, no necesitamos contarle más, porque ya sabe suficiente.

Recuerda: muestra, no cuentes.

Ejercicio práctico:

-Imagina que vas al parque y que allí te encuentras, en una zona de bancos con varias personas. Una de ellas es un amigo de la infancia; dos son desconocidos y están discutiendo entre ellos, llevan un perro de gran tamaño; hay un vigilante del parque que pasea con las manos a la espalda; y a lo lejos, ves acercarse a un viejo conocido que podría ser tu archienemigo, de ser tú un superhéroe. Ahora describe la escena y cada personaje sin hacer uso de ninguna historia previa.-

Piensa bien en cómo vas a presentar a cada personaje y aprovecha todo lo dicho para no introducirlo aprovechando su historia. De eso se trata, de aprender cómo no introducir personajes en tus historias, especialmente en relatos cortos. Ten en cuenta que debes dejar intuir quienes son para el protagonista, esas personas que ya conoce y lo que ve en las que no. Pero ahorra palabras, no las gastes contando historias previas a la que tienes entre manos.

EMPLEATE A FONDO CUANDO PRACTIQUE LA ESCRITURA. APRENDERÁS MUCHO SI TE LO TOMAS EN SERIO

Realiza este ejercicio en no más de veinte minutos. Cuando tengas claro cómo hacerlo, escribe un párrafo corto, no más de media página y si te animas, puedes compartirlo aquí en los comentarios, intentaré leeros a todos.

Puedes aprender más sobre la creación de personajes leyendo estos artículos:

4 tipos de antagonistas épicos

Cómo escribir personajes

33 consejos para escribir personajes sólidos

Y puedes echar un vistazo a estos otros artículos aquí.

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11 comentarios

  1. Karmelo Karmelo

    Me ha gustado mucho esta entrada. Y me animé con tu ejercicio. Gracias por instruir y animar.
    Encuentro
    «» El sonido crujiente de las piedrecitas del camino que recorre el parque me resulta agradable ,me reconfortan por su familiaridad y me acompaña mientras acorto la distancia que me separa del banco donde me espera ,como siempre, Pedro. Nunca me ha fallado ,es alguien de fiar. Por un instante mi atención se distrae en la escenita que están montando la pareja del dálmata que se revuelve inquieto alrededor del banco donde representan su drama sus desconsiderados dueños que parecen olvidar que es la hora del paseo. Aunque el barbudo señor que sostiene la correa del perro está hablando muy fuerte, no pierde los papeles y muestra unos modales impecables que contrastan con los de su acompañante más joven e irreverente en su postura y gestos, que exagera para mostrar su falta de respeto por el otro. No puedo evitar fijarme que el guarda de seguridad del parque no le quita el ojo disimuladamente a la pareja mientras camina con sus manos cruzadas a la espalda, hace notar su presencia con un tarareo a medio tono que sirve a modo de aviso, a buen entendedor pocas palabras bastan. Que fácil es olvidarse de que estás en la calle, es el espíritu de este parque, es como estar en casa.
    – ¡Que pasa ,tío!- le suelto al colega mientras me desplomo sobre el banco y él se mueve a un lado para dejarme sitio y eso que siempre le cuesta mover el trasero de talla “xxl”.
    – Por aquí , como siempre -me responde cansinamente, siguiendo la fórmula de costumbre.
    Lo siguiente que me sale de la boca es un exabrupto, que provoca la miradita de soslayo del guarda que ahora anda a nuestra altura.
    -Mira quien viene por ahí, joder – suelto a continuación, con voz escaza.
    En su mirada puedo ver que no hay sorpresa alguna, se lo estaba esperando, ha sido una encerrona, lo ha organizado él. Toda una sorpresa por la iniciativa mostrada en el peor momento.
    El sonido de las piedrecitas crujiendo ahora me resulta aterrador, se me acelera el corazón, y me sudan las manos. Todo un cuadro médico de ansiedad.
    No levanto la cabeza y mi mirada se centra en el momento exacto que se para delante de mí esos pies calzados con zapatos rojos de tacón. Me falta la respiración y algo se revuelve en mi estómago.
    Su perfume, captura mi atención , al igual que su vestido ajustado a juego ,en color y forma, con los zapatos, enmarcan un cuerpo que cura a un bizco y una pose tan femenina que sugiere sustraerme el pensamiento para embarcarme en una fantasía alocada. Me tiemblan hasta las orejas y noto como la sangre me sube a la cara dándome un aspecto ridículo.
    – Te andaba buscando-pronuncia con pausas leves entre palabras. Su enfado estaba controlado por su buena educación pero se mantenía en el filo de la navaja, al borde del precipicio.
    Estaba acorralado y no encontré ninguna estrategia viable en mi manual de supervivencia urbana, me abandoné a la desesperación con cierto grado de alivio. Era inevitable que llegara este momento. Mi valor salió como alma que lleva el diablo por la puerta enrejada del parque abandonándome a mi suerte.

    • ¡Encantada! Me alegra mucho que te gustara y más aún que te animaras a escribir este fragmento, que no está nada mal. Has logrado crear unos personajes de los que se intuye bastante, sin decirlo todo.
      Perdona que haya tardado tanto en aprobar tu comentario, a la falta de tiempo se apuntó a última hora un fallo técnico.

  2. TZ TZ

    Admito que antes de atreverme con el ejercicio leí trabajo de la otra persona que comentó, siento si no soy tan buena pero aquí voy xD

    De alguna forma llegué al parque en la plaza-puente que une ambos edificios a una altura de vértigo. Mis piernas se movían sin mi permiso, y me sentia como el gato que se asusta al ver su cola agitarse de un lado a otro. Incluso antes de reconocerla, me dirigía a una cara familiar, o tal vez lo que me daba la pista de su identidad fue la parte inferior turquesa de su pelo originalmente negro. No era propio de Naya saltarse clases, y estábamos demasiado lejos del instituto como para ser «un paseo en horario de recreo». Me acerqué a ella instintivamente, algo conocido en este desconcierto… Traté de sentarme a su lado pero se las arregló para ocupar todo el banco, no se había dado cuenta de mi presencia. Se la veia bastante relajada, siempre me pregunto como la gente que puede oir en todo momento puede relajarse con tanto ruido. No era difícil de adivinar que la pareja de ancianos que se encontraba en el banco de enfrente no estaba de muy buen humor, con tantos aspavinetos y desencajes de mandibula para gritar era hasta increible que unos huesos tan ancianos soportasen tanta acción. Agradecí tener mis audífonos inversos puestos cuando noté que el enorme perro de la pareja se habia unido a la discusión. Me volví a mirar a Naya de nuevo para llamarle la atención cuando noté que justo atrás había un hombre uniformado caminando con las manos en la espalda mal disimulando que tenia su mirada fija en mi. Aparte la vista lo antes posible y con apuro avisé a mi amiga, a quien asusté sin querer al tocarle el hombro.
    -Ah! Elder!! Estás bien? Es muy raro que estés afuera.
    Me dijo en lenguaje de señas al notar que llevaba mis audífonos.
    -Y tú qué raro que te estés saltando las clases.
    -Ya… sobre eso…
    Antes de poder terminar la frase, me atacó desde atrás un sonido tan fuerte que fue capaz de superar el efecto ensordecedor de mi aparato y me resonó en la cabeza.
    Mientras sentía que me me abrasaban los oídos y se me empapaban las manos de sangre, vi de refilón la piel morena de aquel obseso de la velocidad que sostenia en ambas manos los altavoces más potentes que había visto nunca.

  3. TZ TZ

    Admito que antes de atreverme con el ejercicio leí trabajo de la otra persona que comentó, siento si no soy tan buena pero aquí voy xD

    De alguna forma llegué al parque en la plaza-puente que une ambos edificios a una altura de vértigo. Mis piernas se movían sin mi permiso, y me sentia como el gato que se asusta al ver su cola agitarse de un lado a otro. Incluso antes de reconocerla, me dirigía a una cara familiar, o tal vez lo que me daba la pista de su identidad fue la parte inferior turquesa de su pelo originalmente negro. No era propio de Naya saltarse clases, y estábamos demasiado lejos del instituto como para ser «un paseo en horario de recreo». Me acerqué a ella instintivamente, algo conocido en este desconcierto… Traté de sentarme a su lado pero se las arregló para ocupar todo el banco, no se había dado cuenta de mi presencia. Se la veia bastante relajada, siempre me pregunto como la gente que puede oir en todo momento puede relajarse con tanto ruido. No era difícil de adivinar que la pareja de ancianos que se encontraba en el banco de enfrente no estaba de muy buen humor, con tantos aspavinetos y desencajes de mandibula para gritar era hasta increible que unos huesos tan ancianos soportasen tanta acción. Agradecí tener mis audífonos inversos puestos cuando noté que el enorme perro de la pareja se habia unido a la discusión. Me volví a mirar a Naya de nuevo para llamarle la atención cuando noté que justo atrás había un hombre uniformado caminando con las manos en la espalda mal disimulando que tenia su mirada fija en mi. Aparte la vista lo antes posible y con apuro avisé a mi amiga, a quien asusté sin querer al tocarle el hombro.
    -Ah! Elder!! Estás bien? Es muy raro que estés afuera.
    Me dijo en lenguaje de señas al notar que llevaba mis audífonos.
    -Y tú qué raro que te estés saltando las clases.
    -Ya… sobre eso…
    Antes de poder terminar la frase, me atacó desde atrás un sonido tan fuerte que fue capaz de superar el efecto ensordecedor de mi aparato y me resonó en la cabeza.
    Mientras sentía que me me abrasaban los oídos y se me empapaban las manos de sangre, vi de refilón la piel morena de aquel obseso de la velocidad que sostenia en ambas manos los altavoces más potentes que había visto nunca

    • Un texto muy imaginativo. Tienes una base sobre la que mejorar con un poco de atención. Si quieres, dime un mail y te envío una revisión rápida. Si me das tu permiso la subo aquí, para que la vean todos y así le sirve a más gente. Pero solo si no te importa, la escritura es un acto privado y algunos escritores no quieren que los corrijan en público, pero quienes llegáis aquí es porque queréis aprender y mejorar y en algún momento hay que aceptar que otros evalúen tu obra.

  4. Kay Kay

    El atardecer está hermoso hace que el parque luzca espléndido estoy concentrada hasta las narices en libro que me a regalado mi buen amigo Gregory el cual trota por todo el parque todo estaba de maravilla hasta que unas parejas empezó a hacer un pequeño show mi concentración se desvío en ellos ,como trataban de «no llamar la atención » el vigilante del parque los mira desde lejos quizás nose acerca por el dálmata de gran tamaño que posee la pareja.hasta que alguien a mi lado habla .-deberias dejar de ser tan entrometida -.es el imbécil de Will lo ignoro siempre lo hago al ver que no responde se va ¿Que demonios pasa con ese chico?m

    • Debes cuidar las pausas, porque es difícil leer un texto que no hace las pausas correctas. Cuando escribas, deja el texto reposar un par de horas y después léelo en voz alta. Verás que necesitas respirar y es en esos puntos en los que debes incorporar una coma, un punto, un punto y coma… verás que tus textos mejoran mucho.

      • Kay Kay

        Okey gracias por tú consejo y por el valioso tiempo que me regalaste

  5. Seunve Seunve

    «En cuanto lo vi me di cuenta de mi error, no tenía fuerzas para afrontar todos los recuerdos compartidos que el traía consigo. ¿Qué demonios había hecho? Casi sin querer una sonrisa se formó en mi rostro al oír el griterío que había a tan solo dos bancos de distancia, como me hubiera gustado unirme a ellos. Cuando por primera vez desde hacía veinte años iba a atreverme a mirarle directamente a los ojos, me di cuenta de que no me hacía caso a mí, sino a la pelusa que miraba con ojos alarmantemente expresivos la pelea en la que su dueño se estaba viendo involucrado, de repente yo también me di cuenta de que el animal era increíblemente parecido al perro con el que solíamos jugar de pequeños. Definitivamente era hoy el día que los dioses habían elegido para acabar conmigo.
    Medio segundo después me encontraba finalmente sentada en el mismo banco que él, procurando que mis onomatopeyas se convirtieran en algo perceptible para su oído, sobre pasando el volumen de los gritos. No pude. Mire a mi alrededor, en busca de algo que aliviara toda la tensión que tenía, y me permitirá pensar en algo más que en el movimiento de la tierra y en mi propia sudoración. Entre tanto nerviosismo me percate del interés que el viejo vigilante tenía en nuestra semi-conversación, también él tenía un papel en este estúpido y nostálgico teatro.
    No sé si fue porque tenía ganas de llorar o porque ya todo me daba igual, pero de repente me encontré riéndome de esta absurda broma del destino, y como si fuera un regalo del cielo escuche también su risa. Puede que fuera por el paso del tiempo, pero ya no era la misma, era tan artificial, con un punto de burla. Algo iba a pasar. Le dedique esa primera mirada furtiva y supe quien vendría de un momento a otro, solo tenía ganas de gritar y salir corriendo.
    Aún tenía tiempo. Me levante rápidamente mientras notaba como una lágrima recorría mi mejilla y arranque a correr. Corrí hasta ver las puertas del parque, que se asemejaban a las del propio cielo en ese momento. Hasta que vi su inmaculado Mercedes Benz, me pare en seco, solo podía esperar, en lo que me pareció poco más de una hora salió con su natural elegancia. Me cogió desesperadamente de los hombros me dedico una mirada de ternura y perdón y me abrazo. No podía parar de llorar.»

    No sé si he cumplido lo dicho en el articulo, a lo mejor he hecho demasiado hincapié en la historia del amigo, pues le he dedicado mucho espacio. Me encantaría que me mandarás la corrección por e-mail si no es demasiada molestia, por cierto no me importa que la publiques. Muchas gracias de antemano.

    • Te he enviado una corrección con consejos a tu correo. Gracias por participar del blog.
      Aprovechando tu texto, que tiene una buena base, te recomiendo transformar tus frases largas en frases más cortas; procurar que los verbos estén en la forma activa y cuidar mucho las comas; lee en voz alta cuando escriba y verás qué falla y dónde es necesario hacer una pausa.

  6. Seunve Seunve

    «En cuanto lo vi me di cuenta de mi error, no tenía fuerzas para afrontar todos los recuerdos compartidos que el traía consigo. ¿Qué demonios había hecho? Casi sin querer una sonrisa se formó en mi rostro al oír el griterío que había a tan solo dos bancos de distancia, como me hubiera gustado unirme a ellos. Cuando por primera vez desde hacía veinte años iba a atreverme a mirarle directamente a los ojos, me di cuenta de que no me hacía caso a mí, sino a la pelusa que miraba con ojos alarmantemente expresivos la pelea en la que su dueño se estaba viendo involucrado, de repente yo también me di cuenta de que el animal era increíblemente parecido al perro con el que solíamos jugar de pequeños. Definitivamente era hoy el día que los dioses habían elegido para acabar conmigo.
    Medio segundo después me encontraba finalmente sentada en el mismo banco que él, procurando que mis onomatopeyas se convirtieran en algo perceptible para su oído, sobre pasando el volumen de los gritos. No pude. Mire a mi alrededor, en busca de algo que aliviara toda la tensión que tenía, y me permitirá pensar en algo más que en el movimiento de la tierra y en mi propia sudoración. Entre tanto nerviosismo me percate del interés que el viejo vigilante tenía en nuestra semi-conversación, también él tenía un papel en este estúpido y nostálgico teatro.
    No sé si fue porque tenía ganas de llorar o porque ya todo me daba igual, pero de repente me encontré riéndome de esta absurda broma del destino, y como si fuera un regalo del cielo escuche también su risa. Puede que fuera por el paso del tiempo, pero ya no era la misma, era tan artificial, con un punto de burla. Algo iba a pasar. Le dedique esa primera mirada furtiva y supe quien vendría de un momento a otro, solo tenía ganas de gritar y salir corriendo.
    Aún tenía tiempo. Me levante rápidamente mientras notaba como una lágrima recorría mi mejilla y arranque a correr. Corrí hasta ver las puertas del parque, que se asemejaban a las del propio cielo en ese momento. Hasta que vi su inmaculado Mercedes Benz, me pare en seco, solo podía esperar, en lo que me pareció poco más de una hora salió con su natural elegancia. Me cogió desesperadamente de los hombros me dedico una mirada de ternura y perdón y me abrazo. No podía parar de llorar.»

    No sé si he cumplido lo dicho en el articulo, a lo mejor he hecho demasiado hincapié en la historia del amigo, pues le he dedicado mucho espacio. Me encantaría que me mandarás la corrección por e-mail si no es demasiada molestia, por cierto no me importa que la publiques. Muchas gracias de antemano.

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