Saltar al contenido

La historia en tres actos

Spread the love
La historia en 3 actos. Consejos para escribir una novela,
Descubre la estructura en 3 actos, una de las formas más utilizadas en la literatura.

La primera que vez que escribí un relato, pensaba que escribir consistía en ponerse frente a un papel en blanco y contar aquello que querías contar. Y básicamente es así, sólo que, ahora lo sé, existe mucho más en el mundo de la escritura que ponerse a contar una historia.

Necesitamos informarnos sobre aquello que vamos a escribir. No podemos narrar la vida de una niña de una tribu perdida, si no sabemos nada de esa tribu. Sería como inventar una historia de fantasía, pero la estaríamos haciendo pasar por algo real. Las historias bien cimentadas son aquellas que cuentan con un gran ejercicio de investigación por parte de su autor.

Y otra parte que marca la historia, es su estructura; y es aquí donde se centra otra de las tareas que el escritor debe ser capaz de llevar a cabo. La improvisación en la escritura puede estar bien, pero el trabajo previo al acto mismo, puede ahorrarnos muchos quebraderos de cabeza a la larga.

Al ponernos a escribir, tenemos que tener ya muchas cosas claras (incluido el final de nuestra obra, eso sería lo ideal, porque todo lo que sucede previamente, llevará a ese final y no a otro), debemos saber de lo que hablamos y tenemos que haber planeado una estructura para nuestra novela o relato. Imagina que un arquitecto quiere levantar un edificio muy alto, los albañiles no llegan al lugar y se ponen a cavar los cimientos y a levantar muros; el arquitecto tiene que diseñar el edificio, por dentro y por fuera. Hacen falta cimientos, pilares, columnas y muros que sostengan la estructura. Entonces, con esas instrucciones, los albañiles comienzan a crearlo. Pues eso mismo tienes que hacer tú con tu obra. Debes saber a qué te enfrentas antes de ponerte a escribir. De esa forma, te será mucho más fácil corregir errores o rectificar.

Y hoy, vamos a hablar de las estructuras en las historias, lo que dará consistencia a nuestra obra y nos marcará el camino a seguir.

Si existe algo común en todos los tipos de historias, sería el conflicto. Eso que hace que el protagonista o protagonistas, se vean envueltos en algo que los saca de su vida cotidiana (a veces, al hablar de algo que los saca de su monotonía, parece que hablásemos de un monstruo que les arranca un brazo o un ataque de un dragón que arrasa su aldea, pero una sencilla caída, un brazo roto, un objeto perdido, encontrarse con una persona, pueden ser sucesos que lleven al protagonista a una nueva vida).

Vamos a comenzar con la historia en tres actos. Seguiremos hablando de los diferentes tipos de estructuras en las siguientes semanas.

La estructura más básica es la historia en tres actos y consta de un inicio, un desarrollo y un desenlace. Cada parte puede ser tan larga como quieras, para escribir una novela o un relato, sirve igual. Lo único que cambia es la longitud de las partes. Pero debes tener en cuenta, que, la parte central, dónde se desarrolla la trama, normalmente, es más larga que el resto. Al fin y al cabo, la introducción es una presentación, el desarrollo, donde sucede toda la acción y el desenlace una despedida.

Cada una de esas partes que formarán nuestro relato, debe crear interés en el lector. Debemos usar la intriga, de forma que nuestro lector quiera seguir leyendo, quiera pasar cada página, con la esperanza de comprender lo que está pasando. Como escritores, tenemos el poder de racionar la información, evitando que el lector descubra todo desde el principio y que el interés por seguir leyendo no decaiga. Lo que nunca debes hacer es engañar deliberadamente al lector. Y cuando hablo de engañar, no me refiero a confundirlo, para que piense que va a suceder una cosa y al final sucede otra. Un escritor no puede utilizar la mentira, pero sí el engaño; lo primero hace que el lector se sienta perdido y traicionado; lo segundo, hace que el lector lo entienda todo en el momento en que tú quieras resolver las dudas. Y cuando digo que puedes usar el engaño, me refiero a que puedes contar lo que sucede, de forma que se pueda deducir, pero sin afirmarlo. Habrá lectores muy inteligentes, que lo descubran desde el principio, pero si lo haces bien, seguirán leyendo con esa intriga dentro de, si será lo que ellos piensan, o no. Puedes jugar con la información, no retorcerla.

LA HISTORIA EN TRES ACTOS

Vamos a desarrollar un poco lo que sería nuestra historia con la estructura de los tres actos. Lo primero, debe quedar claro que los tres actos son: Presentación – desarrollo – resolución.

Presentación:

Este es el inicio de tu historia. Aquí debes presentar a los personajes, al menos al principal; la situación que lo rodea y por último, el conflicto que se le crea, el punto inicial de la historia, porque mientras no exista un conflicto, no habrá historia.

Dependiendo de lo que estés escribiendo, si es una novela, un relato o un guion, su extensión será mayor o menor. Lo que implica que puedas meter más o menos detalles. Si tu intención es un relato corto, deberás limitarte a resumir la vida del protagonista en unas pocas líneas. Su presentación será básica, para que el lector conozca qué tipo de persona o qué es lo que hace. Si es una novela, tendrás mucho más espacio; podrás presentar a otros personajes que rodean al principal, el lugar en el que vive, el trabajo que realiza, lo que le gusta, lo que no, lo que le preocupa… esta parte podría ocupar hasta un tercio de tu historia, si así lo decides. Pero nunca olvides que en esta parte, lo principal es presentar al personaje y su situación, así como la circunstancia que se le presenta y lo transporta a un mundo distinto al que conocía.

¿Ponemos algunos ejemplos?

  • En Drácula, Jonathan Harker, es presentado como un abogado que viaja hasta el hogar de un cliente que ha contratado los servicios de su despacho.
  • En El fantasma de la ópera, Christine, es una muchacha, que quedó huérfana y que ha logrado convertirse en una gran cantante, gracias, a lo que ella piensa, es el espíritu de su padre, que la visita para educar su voz.
  • En El Señor de los anillos, Frodo, es un hobbit que vive en su casa, rodeado de libros e historias. Su vida es casi contemplativa, sin sorpresas.

Tras mostrar la vida cotidiana del personaje y permitir que el lector sepa cómo es, toca relatar aquello que va a cambiar su vida para siempre, el incidente incitador, o el conflicto.

Desarrollo:

Esta será la parte más extensa (aunque podrías darle a cada parte una longitud similar, normalmente, el desarrollo siempre es más largo; lo normal es contar una pequeña introducción antes de la historia en sí y de finalizarla en un tramo también corto). En este tramo de nuestra historia, tenemos que contar el camino que debe hacer nuestro personaje para llegar al desenlace. El hecho de que tenga éxito en su empresa o fracase, es algo que no debemos tener en cuenta en esta fase. El protagonista, que ha sufrido algún tipo de percance, que lo ha sacado de su realidad cotidiana, se va a enfrentar a cosas nuevas y es aquí dónde veremos la mayor parte de la acción. Durante su transformación, de la persona que era antes del conflicto en el que se ha visto envuelto, a la persona que será una vez aceptado el cambio. Lo que es cierto, que en una historia, los personajes deben evolucionar. Si son la misma persona al principio y al final, algo no hemos hecho bien.

Pero lo principal en este inicio de nuestra historia es enganchar al lector para que continúe con tu novela. Debes crear pequeños anzuelos que atrapen al lector y ya no pueda soltarse. Una forma de hacer esto, es comenzar con un pequeño conflicto que nuestro protagonista resuelva satisfactoriamente, lo que provocará que, llegado el conflicto que arranque nuestra historia principal, el lector comprenda que su resolución excede las capacidades del protagonista.

Debes presentar la vida del protagonista de forma que, llegado el momento, el lector entienda que ya nada será igual para ese personaje y que debe comenzar un viaje que sólo puede terminar si logra resolver ese conflicto (satisfactoria o insatisfactoriamente).

Entre la presentación y el conflicto, puede haber una extensión más o menos larga, eso variará según tu historia. Y este hecho, que aparece inesperadamente, sólo será una muestra de todo lo que está por venir. Servirá para crear expectación en el lector. ¿Será capaz el protagonista de resolver ese conflicto? ¿Cómo lo hará? ¿Tendrá ayuda de alguien o deberá enfrentarse solo? Si lo haces bien, el lector se hará muchas preguntas y cuantas más se haga, más interés tendrá en seguir leyendo la historia. Y sé meticuloso a la hora de dar respuesta a todas esas preguntas que se hará el lector, no hay nada más frustrante, que terminar una historia y que tus lectores aún se estén preguntando cosas sobre ella (siempre y cuando no lo hagas para escribir una secuela, entonces es bueno que los lectores se hagan preguntas).

Podemos ver ahora los incidentes que provocan la acción de la historia con nuestros anteriores ejemplos:

  • En Drácula, Jonathan Harker, es testigo de sucesos que escapan a cualquier cosa que él haya visto con anterioridad.
  • En El fantasma de la ópera, Christine descubre que el espíritu que la visita puede ser visto por otros y se da cuenta de que no es quién ella creía.
  • En El Señor de los anillos, Frodo descubre que su tío, Bilbo, guardaba un anillo que no debía poseer.

Este incidente que desata el desarrollo de la trama, puede ser repentino y llevar asociado las consecuencias del mismo. Es decir, entre el incidente incitador y la decisión del protagonista de seguir esa nueva corriente que lo arrastra, puede ser instantánea, en la misma escena o puede ser posterior, dejando tiempo a una decisión que debe tomarse para seguir adelante o para negar el cambio.

¿Seguimos con nuestros ejemplos?

  • En Drácula, Jonathan Harker se ve prisionero y logra huir para intentar avisar de lo que está sucediendo.
  • En El fantasma de la ópera, Christine, consciente del peligro que corre el hombre que ama, decide contentar al fantasma para evitar la desgracia.
  • En El Señor de los anillos, Frodo decide que debe cumplir con esa misión porque es su carga y nadie más debe llevarla.

Desenlace:

Y, finalmente, llegamos al desenlace. Aquí llegamos al punto en que tenemos que resolver nuestra historia. El conflicto que inició la trama debe quedar zanjado. El protagonista debe enfrentarse a lo que sea que le ha cambiado su vida cotidiana y salir cambiado del desafío. Y aquí da igual si sale victorioso y derrotado, será el punto final de nuestra historia.

La longitud del mismo dependerá de si hemos dejado muchos flecos sueltos. Puede que te guste terminar la historia sin adornos, el protagonista llega al final y tras el enfrentamiento, la historia termina; o quizá quieras hacer una despedida más larga. Tras el enfrentamiento, queda el retorno a la vida cotidiana, en la que ya no será la misma persona. Puedes aprovechar para cerrar las historias paralelas que has creado, para darle una buena despedida a cada personaje o para presentar la posibilidad de una secuela.

A los lectores les suele gustar más un final con despedías, largo, que no quieran que nunca termine. Yo tuve una época en la que terminaba las historias precipitadamente, y a los lectores no les gustaba mucho, por eso ahora intento terminarlas de formas más pausada, despidiendo personajes y cerrando todo lo que haga falta cerrar.

Y esto es, un poco por encima, la historia en tres actos. Puedes ponerla en práctica con todo tipo de historias y es una estructura ampliamente utilizada, por su facilidad y por su acogida. Son historias que funcionan muy bien. En próximos artículos seguiremos con el tema de las estructuras a la hora de preparar una novela (o relatos, vale igual para una u otra historia).

Resumiendo, se podría decir, que un primer acto, de tu historia en tres actos, debe contener estos tres elementos. Lo que no implica que pueda contener otros muchos más. Una buena historia está repleta de pequeñas tramas que envuelven a unos y otros personajes y que se desarrollan de forma paralela o entrelazada con la principal. Ahí radica la riqueza de una obra.

Cuanto más complicada sea tu historia, más tendrás que contar en este tramo. Es el mejor momento para presentar personajes, principales y secundarios y para plantear qué tipo de historia será. Aquí será donde tus lectores se enamoren de tu historia o la descarten. Tienes que darle dinamismo y originalidad para que despierte la curiosidad y los lectores sigan expectantes por qué pasará a continuación.

Los personajes son muy importantes en este fragmento, puedes leer estos artículos donde hablamos de los personajes si necesitas un poco de inspiración:

¿Cómo crear personajes?

¿Cómo elegir al protagonista perfecto para tu historia?

4 tipos de antagonistas épicos.

7 consejos para escribir villanos creíbles.

Crea un mentor que tus lectores nunca olviden.

Los personajes

Y hasta aquí el artículo de hoy, nos leemos la semana que viene. Y si quieres hacer algún comentario, aquí abajo tienes la oportunidad. Si te ha gustado, comparte este artículo en tus redes sociales, a ti no te cuesta nada y nos haces más visible a otros autores. Un saludo y que escribáis mucho.

Déjanos tus comentarios aquí abajo o dudas que puedas tener. Tus comentarios nos ayudan a mejorar y a tener mayor visibilidad en la red, para poder seguir ofreciendo contenido gratuito.

Subscribe

* indicates required
Intereses

Publicado enEscribir

Sé el primero en comentar

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Gracias por visitar Infinitos monos. Si no quieres perderte nada, suscríbete.
Scroll Up
A %d blogueros les gusta esto: