Consejos para escritores + Cómo escribir un libro

Personaje encapuchado con un hacha, ilustración de un posible antagonista en una historia
Antagonista y protagonista

Protagonista y antagonista

Todos los que escribimos, sabemos que una de las partes más complicadas de crear una historia, es crear unos buenos personajes (protagonista o antagonista). A veces nos centramos tanto en el protagonista, que olvidamos el resto de personajes. O creamos un antagonista que simplemente es malvado.

Pero una buena historia necesita mucho más. Tenemos que trabajar tanto en el protagonista como el antagonista, sin olvidar a los secundarios, pero teniendo claro, que el peso de la historia está en esta dualidad: protagonista vs antagonista. El protagonista es el que soporta todo el peso de la historia y el antagonista, quien mueve todos los hilos de la historia para enfrentar al protagonista.

Así que, en esta ocasión, vamos a ver qué elementos debe tener un buen protagonista y un buen antagonista. Coge papel y lápiz y empieza a tomar apuntes.

¿Cuál es la diferencia entre protagonista y antagonista?

La diferencia entre protagonista y antagonista reside en la función que desempeñan dentro de una historia. El protagonista es el personaje alrededor del cual se desarrolla el conflicto principal, mientras que el antagonista representa la fuerza que se opone a sus objetivos y dificulta su camino.

Sin embargo, protagonista no significa necesariamente héroe, del mismo modo que antagonista no equivale siempre a villano. Un protagonista puede actuar de forma inmoral y un antagonista puede tener razones perfectamente legítimas para enfrentarse a él.

Lo importante es comprender que ambos cumplen funciones narrativas diferentes y que su enfrentamiento constituye una de las principales fuentes de conflicto de muchas historias.

El protagonista

Es el centro de la historia (el protagonista, claro). Quien tiene que vencer al antagonista o enfrentarse a él. Sobre el que gira todo el arco narrativo y quien da sentido a la novela o relato. Su deseo, su problema, es el que mueve los engranajes para que esa historia merezca ser contada. Es el protagonista, con quien el lector va a vivir esa aventura.

Pero esto, que sea el centro de todo, no implica cosas como que sea alguien bueno o admirable. Debes eliminar el concepto de héroe de tu mente de escritor. El héroe de tu historia, puede ser malvado o despreciable. O no tener nada de héroe, ser un cobarde temeroso de cualquier traba.

Un protagonista es el motivo por el que existe la historia

Tampoco pienses, que tienes que convertir a tu protagonista en el narrador de tu historia. Unas veces funciona y otras no. El narrador depende de cómo quieras contar la historia y a quién va dirigida. Estamos acostumbrados a leer narradores en primera persona en las novelas juveniles, en las que el protagonista es quien narra la acción. Pero tu historia puede requerir otro tipo de narrador.

En Sherlock Holmes, el protagonista no narra su historia, lo hace un secundario que acompaña al famoso detective a todas partes: Watson.

Tu protagonista tampoco tiene que ser alguien admirable ni bueno. Puede ser un villano, que normalmente lo identificamos con un antagonista, pero podemos usarlo como protagonista. No hay que olvidar, que un antagonista no deja de ser el protagonista de su propia historia.

Una obra puede tener varios protagonistas

Y, otro punto a tener en cuenta, tu protagonista no tiene por qué ser único. Puedes contar una historia con varios protagonistas. Cada uno tendrá su punto de vista y todos juntos, permiten al lector ser consciente de toda la historia.

El antagonista

El antagonista es la fuerza opuesta al protagonista. Llamarlo fuerza, nos hace verlo de forma menos personal. No tiene por qué estar representado por una persona. Puede ser un acontecimiento, un animal, un problema, un grupo de personas o una organización.

Los antagonistas pueden estar representados por entes o corporaciones, no tienen por qué ser una persona

Bien es cierto, que podemos hacer lo mismo con otros personajes. Pero las historias funcionan mejor, cuando el lector puede ver, claramente, quién es el protagonista de la historia. Pero no es así con el antagonista. Que no esté representado por una única persona, lo hace más temible, o importante. Esta fórmula funciona mejor con los antagonistas que con los protagonistas.

Es muy común ver a los antagonistas representados por villanos. Pero si, en tu historia, el protagonista es el villano, su antagonista ha de ser la parte buena, la luz que lucha contra esa fuerza maligna o moralmente cuestionable. Es más sencillo ver la dualidad bien y mal a la hora de crear estos personajes, pero como escritores, podemos y debemos buscar, siempre, la forma de contar algo que nadie haya hecho antes. O al menos, ser capaces de darle la vuelta a lo que ya está hecho.

Hay muchos ejemplos en la literatura sobre personajes con protagonistas que no son buenos.

Si quieres conocer obras con un villano como protagonista, tienes Macbeth, con el propio Macbeth como villano, Cumbres borrascosas, en el que tenemos a Heathcliff, en American Psycho, vemos la historia de Bateman.

Cómo funciona el conflicto entre protagonista y antagonista

Cómo funciona el conflicto entre protagonista y antagonista

En la historia:

El protagonista ocupa el centro del conflicto principal. Sus deseos, objetivos y decisiones impulsan la trama y condicionan el desarrollo de los acontecimientos.

El antagonista representa la principal fuerza de oposición a esos objetivos. Puede tratarse de otro personaje, un grupo, una institución o incluso una fuerza de la naturaleza.

En la caracterización de los personajes:

Tradicionalmente, muchas historias presentan a sus protagonistas como personajes moralmente correctos y a sus antagonistas como villanos. Sin embargo, esta distinción no es obligatoria.

Un protagonista puede ser cruel, egoísta o incluso malvado, mientras que su antagonista puede actuar movido por principios nobles. También es posible que ambos compartan valores, defectos o aspiraciones.

Cuando escribas tu historia, recuerda que tienes libertad para jugar con estos conceptos. Lo importante no es establecer una oposición entre el bien y el mal, sino construir un conflicto sólido y coherente.

La balanza entre protagonista y antagonista debe estar equilibrada

Una historia necesita obstáculos capaces de poner a prueba al protagonista. Si alcanza sus objetivos sin apenas dificultades, el conflicto pierde fuerza y el lector puede dejar de interesarse por lo que sucede.

Por eso, cuando diseñes a tus personajes, procura que el antagonista represente un desafío significativo. No necesita ser más poderoso ni más inteligente que el protagonista, pero sí debe contar con los recursos, la determinación o las circunstancias necesarias para dificultar sus planes.

También puedes jugar con las expectativas del lector. Imagina dos personajes que comienzan la historia con objetivos similares, pero cuyas decisiones los conducen hacia posiciones enfrentadas.

No necesitas revelar desde el principio cuál de ellos terminará oponiéndose al otro. Puedes mostrar cómo evolucionan sus personalidades, introducir pequeños desacuerdos y dejar que sus decisiones construyan el conflicto.

Eso sí, procura que la evolución resulte coherente. Las sorpresas funcionan mejor cuando el lector puede reconocer, al mirar atrás, las pistas que has dejado a lo largo de la historia.

Protagonista y antagonista: dos fuerzas que generan tensión narrativa

Buena parte de la tensión de una historia nace de la oposición entre lo que el protagonista desea conseguir y aquello que se lo impide.

Cuanto más importantes sean las consecuencias del enfrentamiento y más difíciles resulten las decisiones de los personajes, mayor será el interés que puede despertar el conflicto.

Por eso, no descuides la construcción del antagonista. Necesita objetivos, motivaciones y una lógica de actuación que lo conviertan en una fuerza creíble dentro de la historia.

La clave del éxito está en el trabajo. Tienes que trabajar estos personajes hasta el infinito. Bueno, no tanto, que no terminarás nunca.

Lo importante es que dediques al antagonista la atención que merece. Un protagonista interesante puede atraer al lector, pero un antagonista bien construido puede convertir su recorrido en una historia memorable.

Si quieres saber un poco más sobre protagonistas, antagonistas y la creación de personajes en sí, puedes visitar alguno de estos artículos que publiqué en el blog.

Cómo crear personajes

Los personajes

33 consejos para escribir personajes sólidos
¿Cómo elegir al protagonista perfecto para tu historia?
4 tipos de antagonistas épicos

7 consejos para escribir villanos creíbles

Villanos

¿Qué te gusta más? ¿Trabajar en los protagonistas o en los antagonistas? Puedes dejarnos tu opinión en los comentarios.

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¿Quieres llevar la teoría a la práctica?

Saber distinguir entre protagonista y antagonista es solo el principio. El verdadero reto aparece cuando tienes que construir tus propios personajes, darles objetivos y enfrentarlos en un conflicto que mantenga el interés del lector.

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2 comentarios

  1. Glaris

    Estoy muy animada por haber conocido por azar la existencia de esta página. Aunque soy una profesora de Literatura, a la hora de escribir mis primeras líneas el temor me llena de dudas.

    • Lola

      Hola Glaris, encantada de que hayas encontrado este blog. Escribir es un proceso que requiere mucha práctica, tu ya llevas ventaja, porque leer y tener una cultura literaria es una base rica sobre la que encontrar tu voz propia como escritora. Está bien tener dudas, pero no dejes que corten tu inspiración y lánzate a escribir. Cuanto más escribas, mejor lo harás.

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