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Escribe mejores relatos con estos 3 consejos

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Escribe mejores relatos con estos tres consejos. Aprende a escribir una novela.
Aprende a escribir mejores relatos con estos tres consejos. Consejos para escribir una novela.

Escribir una buena historia, es complicado. Cuando nos enfrentamos a una novela, tenemos que hacer un gran trabajo previo, para que todo salga bien. Pero cuando te pones a crear una historia corta, la cosa se complica aún más. Te ves obligado a condensar todo lo que tienes en mente, en unas pocas palabras (1000 palabras, sólo, le parecen muchas a alguien que nunca ha escrito, ¿verdad?).

El escritor se enfrenta a un gran problema: contar mucho en muy poco.

A veces tenemos el límite de 600 palabras (incluso menos); a mí no me gustan demasiado los relatos de menos de 1000 palabras. Me gusta leer y me gustan las historias, demasiado, para conformarme con tan poco.

En otras ocasiones tenemos 10000 palabras (toda una fiesta para nuestro cerebro). Entonces podemos recrearnos, contar todo lo que queremos y presentar correctamente a los personajes.

Pero sea un relato corto o uno largo, nuestros escritos deben cumplir con unas características comunes, que variarán de longitud, según el caso.

Vamos a ver tres consejos para lograr que, nuestro relato corto, merezca la pena.

1# Elige bien dónde cuentas las cosas

Cuando contamos con un espacio reducido, necesitamos planificar al milímetro cada parte de nuestro relato. Puedes escribir libremente, sin planificar; pero a la hora de corregir, debes darle la estructura perfecta y estar dispuesto a desechar parte de tu texto (es horrible tirar esas zapatillas que tanto te gustan, ¿verdad? Tan terrible como borrar parte de lo que has escrito…).

Debes tener presente, que una historia tiene tres partes: Introducción – Desarrollo – Desenlace.

Y cada parte cuenta con un tipo de información que debería aparecer en ella. La introducción sirve para presentar la historia, los personajes y el escenario. En esta parte es necesario que todos esos elementos queden claros (una vez más hay excepciones; es posible que tu historia se suceda en un escenario que quieres mantener oculto hasta que suceda el desenlace, en ese caso, no importa que el orden varíe). En el desarrollo, el lector debe ver cómo se enfrenta el protagonista a la “aventura” que se le presenta y cómo se prepara para encararla. El desenlace es obvio, es la resolución, exitosa o no, del conflicto que inicia los hechos. Y cuando nos enfrentamos a un relato, tenemos poco espacio, será necesario saber exponer bien lo necesario para entender la historia.

Condensar información es muy importante. Debes aprender a decir mucho con pocas palabras.

Por ejemplo:

Luna tenía miedo. La oscuridad era lo que más le asustaba desde pequeña. Verse así, rodeada de ese manto oscuro, la paralizó.

Luna temblaba y no podía moverse, la oscuridad la envolvía.

Puedes contar lo mismo, con menos palabras, mostrando cómo se siente Luna; en lugar de narrar lo que está sucediendo. En una novela te puedes permitir la primera frase (aunque, es cierto, que el lector se siente mucho más implicado en la historia, si exponemos cómo se sienten los personajes en lugar de lo que está pasando alrededor de los personajes), en un relato necesitas ser más directo. En un relato tienes que poner en situación al lector en unas pocas palabras, porque tienes un límite marcado. Cuando corrijas tus textos, procura acortar frases, siempre que sea necesario (si quieres aprender a corregir tus textos, puedes visitar este artículo, en el que hablamos del tema). Hacer uso de mostrar en lugar de contar, crea dinamismo y le da la posibilidad al lector de meterse en la psique del personaje. Esto provoca que, lo que se está leyendo, cobre vida y es muy satisfactorio para el lector, mucho más, que leer frases descriptivas de todo. Pero, ojo, describir no es algo incorrecto, es, al fin y al cabo, lo que hace un escritor. Lo que tienes que tener en cuenta, es que no sólo debes describir las escenas, debes darle al lector una visión con los cinco sentidos, para que viva la historia como el protagonista, no como el que mira, ¿ves la diferencia?

Puede ser difícil hacer uso de esta premisa en diálogos y descripciones extensas, pero si te esfuerzas un poco, verás que tus historias mejoran mucho.

#2 El protagonista debe sufrir un cambio

Es algo que tienes que tener siempre, SIEMPRE, presente. Tu protagonista debe evolucionar de alguna forma, ser diferente a la persona que era al principio. La historia que estás contando debe cambiarlo. Si no es así, puede que estés haciendo algo mal. Ese nosequé, eso que cambia al personaje, es lo que llamamos la moraleja de las historias. Es lo que el lector tendrá en mente cuando termine la lectura, a lo que le seguirá dando vueltas, aun cuando haya terminado.

Si tu historia no provoca ningún cambio en tu protagonista, analízala bien y trata de introducir algún tema que pueda provocar ese cambio. No tienes por qué exponer esa moraleja de forma explícita, incluso es mucho mejor que no lo sea. El lector debe llegar a esa conclusión por tu historia, por su desarrollo y por su resolución. Si le cuentas todo a tus lectores, puede que no les guste demasiado. Leer es un placer porque descubres historias que provocan diferentes sensaciones, según las propias vivencias del lector. La interpretación de lo que tú narres puede ser una para ti, y otra para el lector; pero lo que de verdad importa es que exista esa moraleja, ese cambio en los personajes y en la historia.

#3 Intenta ser realista

Puedes creer que por escribir fantasía, puedes permitirte todos los lujos, pero no, no es así. Si un personaje puede crear una bola de fuego y lanzarla a sus oponentes, debe estar justificado de alguna forma; ¿es un mago? ¿Ha creado alguna herramienta que puede hacer eso? No se trata de escribir cosas que pueden suceder de verdad; se trata de escribir cosas que suceden porque están justificadas y, en tu historia, tengan sentido.

Y al igual que, en tu historia, una acción debe ser posible, también debes escribir reacciones posibles en los personajes. Que un protagonista explote y se enfrente, de forma violenta, a un grupo de personas, debe tener una base de realidad. Todos tenemos la capacidad de matar, pero hacerlo a conciencia, es algo que sólo un determinado tipo de personalidad haría. Si tu personaje pertenece a un perfil psicológico determinado, investiga qué comportamientos y reacciones tiene ese perfil. Crearás mejores personajes y el lector tendrá claro por qué actúa de una forma u otra.

Como ves, escribir relatos cortos no implica menos trabajo, como muchos piensan. Tienes que tener en cuenta todo y a la hora de corregir, ser meticuloso. Tienes que ver el relato terminado como un árbol lleno de brotes nuevos y ramas que debes podar para darle la forma deseada.

Escribir es un arduo trabajo que sólo termina cuando publicamos (aunque eso es otro comienzo, lleno de altibajos, satisfacción y desespero, de más trabajo del que puedes imaginar).

¿Y tú eres más de relatos que de novelas? Puedes compartirlo con todos en los comentarios y exponer tus dudas si las tienes.

Y si quieres más consejos para escribir relatos, date una vuelta por estos artículos:

Aprende a corregir tus textos

4 tipos de antagonistas épicos

Aprende a darle ritmo a tus tramas

Los personajes

Cómo elegir al protagonista perfecto para tu historia

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Publicado enEscribir

2 comentarios

  1. Boris Iván Boris Iván

    Hola Lola, excelente artículo , muchas gracias.

    • Gracias a ti por tu comentario.

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